Mostrando entradas con la etiqueta Pinacoteca Simbólica. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Pinacoteca Simbólica. Mostrar todas las entradas

martes, 16 de marzo de 2021

EL CABALLERO DE LAS FLORES


Este es Perceval, noble héroe de la Tradición artúrica predestinado a reconquistar el Santo Grial. La escena que muestra esta pintura responde al momento en el cual, después de abatir a los guardianes del castillo del mago Klingsor debe cruzar el jardín encantado.

Y del mismo modo que procedió Ulises, haciendo oídos sordos al canto de sirenas que intentaban apartarlo de su rumbo a Ítaca, lo hizo el joven caballero Perceval al verse asaltado por un grupo de jovencitas-flor apenas cubiertas de narcisos, peonías, rosas, lirios, azucenas, tulipanes, violetas, claveles…, que se reflejan en su armadura y que solo buscan retenerlo en los placeres mundanos y desviarlo de un destino que él ha escogido, superando numerosas pruebas para llegar a esposarse con su "dama interna”. 

Él lo sabe con total certeza, y por eso el pintor lo muestra firme e inalterado, apartando con suavidad esos “encantadores” obstáculos y fijando su mirada en un punto imperturbable. Mª Ángeles Díaz

"El caballero de las flores" por Georges Antoine Rochegrosse. Hacia 1895. Museo d'Orsay, París

#pinacotecasimbólica #dmiventana


miércoles, 31 de julio de 2019

MIS FUENTES, MIS MAESTROS, MIS COMPAÑERO, MIS AMIGOS. Ma. ÁNGELES DÍAZ


Estas son las que considero han sido y son las mayores influencias en mi vida intelectual y espiritual y de los que reconozco haber aprendido más.
Por orden de aparición en la foto:
Safo, Alan Watts, Suzuki, Platón, Deméter, Pico de la Mirandola, Francisco Ariza, Federico González, Marsilio Ficino, Dante, René Guénon, Las Musas, Hermes.

Esto es así, y que salga el sol por Antequera.

sábado, 11 de mayo de 2019

LA CRUZ DE MAYO Y SANTA ELENA DE CONSTANTINOPLA




Esta foto la tomé hace unos años en Fernán Núñez. Córdoba.

Son muchos los pueblos de la tierra que de forma unánime han celebrado la llegada de la Primavera, que es como decir el renacer de la vida y el triunfo de la luz que comienza a emerger tras el solsticio de Invierno.

En España son distintas las ciudades donde se festeja con romerías y procesiones la llegada de la estación, pero es en Andalucía, la región del sur de la Península Ibérica -distinguida por el Imperio Romano como La Bética (las otras partes de la división peninsular fueron la Tarraconense y la Lusitania) donde la explosión de las flores luce más vistosa, en parte por el clima favorecedor y por la costumbre que hay de engalanar los patios de las viviendas, las ventanas y los balcones con toda clase de macetas y flores.

Y es también en Andalucía y en ciertos lugares de Hispanoamérica donde convive, entremezclada con las Fiestas de la Primavera, la Cruz de Mayo, una tradición cristiana que data del año 300 d.C., la cual muestra un periodo de unión o solidaridad entre el pensamiento pagano de la antigua Roma y el Cristianismo, tradición escogida en ese momento por la Providencia para renovar el mundo imaginado. 

Esta foto me acaba de ser remitida por Guillem y Adara desde el mismo lugar que yo hice la anterior.

Esta tradición de la Cruz de Mayo, tiene su origen en la hazaña de una mujer romana llamada Flavia Iulia Helena, madre del emperador Constantino (destacado en la historia por ser el autor de un decreto de tolerancia religiosa, justo en un momento crucial de la historia, en el cual los cristianos estaban siendo perseguidos). Esta dama fue la primera persona en hacer una expedición arqueológica a Jerusalén, en pos de rescatar la Vera Cruz, esto es, la verdadera cruz donde fue crucificado Jesús, para dar testimonio de la presencia en la tierra de aquél del que hablaban los cristianos y cuyas palabras resonaron en el corazón de esta mujer y en el de su hijo Constantino que fue, precisamente, el primer emperador romano convertido al cristianismo.

Fueron los judíos de Jerusalén quienes proporcionaron a la Emperatriz la información de donde se hallaba la cruz que acabó siendo dividida en tres partes. Una fue trasladada a Constantinopla, otra quedó en Jerusalén y la tercera la llevó a Roma donde se conserva y venera en la iglesia “de la Santa Cruz de Jerusalén”, como Santa Elena de Constantinopla.
Mª Ángeles Díaz




Giovanni Battista Cima da Conegliano (1459-1517).

sábado, 20 de abril de 2019

LA PIEDAD COLONNA DE MIGUEL ÁNGEL




La "Piedad Colonna" es obra de Miguel Ángel, la cual dibujó siguiendo las indicaciones de su maestra y Musa Vittoria Colonna, una poetisa que formó parte de la corriente del hermetismo cristiano, es decir de la "Iglesia interior", la de Juan, que fue la que sostuvo los pilares de la "Iglesia exterior", la de Pedro, cuando esta comenzó a desviarse del auténtico mensaje de Cristo. 

"Non vi si pensa quanto sangue costa" (No se piensa en cuanta sangre cuesta), dice la frase escrita en el palo de la cruz, la misma que expresa Beatriz a Dante en la Divina Comedia (Canto XXIX del Paraíso) donde se halla el mensaje de esta Piedad de Vittoria Colonna, que en realidad está basada en ese Canto en el que Beatriz se dirige a los que desde los púlpitos desvirtúan la Sagrada Escritura o hacen de ella una torcida interpretación, llenando a los fieles la cabeza de viento y no del Eterno Amor que es el que irradia toda la doctrina cristiana. A estos les dice Beatriz:
"No pensáis en cuanta sangre cuesta sembrarla por el mundo, y en cuanto agrada a quien la encuentra (...) Cristo no dijo andad y predicar patrañas al mundo, sino que les dio por base la verdad, y esta sonó en sus bocas de tal modo, que al combatir para encender la Fe solamente se valieron del Evangelio como escudo y lanza"

Se trata de una Virgen Madre sentada a los pies de la cruz, con la mirada y la actitud dirigida al Padre y el hijo muerto entre las piernas, como dándolo en sacrificio a la luz del mundo. 

Ver sobre Vittoria Colonna nuestro post 

VITTORIA COLONNA, MAESTRA Y AMIGA DE MIGUEL ÁNGEL


Los Corresponsales de Marsilio Ficino y el entorno femenino de la Academia Platónica de Florencia. Mª Ángeles Díaz. (Mi Facebook) 





miércoles, 10 de abril de 2019

SABER DE MITOLOGÍA. EL JUICIO DE PARIS



Entre Hera, Atenea y Afrodita estaba el juego con el que Occidente debía iniciar un nuevo ciclo cultural, el ciclo troyano. Júpiter es quien maneja la orquestación y dictamina que sea Paris quien comience la partida eligiendo a una de las tres diosas. Paris es un príncipe troyano que desconoce su verdadero origen, pues aunque era hijo de Priamo y Hécuba, los reyes de Troya, siempre vivió como pastor en los bosques de Frigia, en la falda del monte Ida.

Escenificar las andanzas de los dioses, ya sea como pintor, músico, coreográfico o narrador, no consiste en saber de arte, sino en conocer los planos con los que el divino Creador ha dado forma al Universo. Por ello, no debemos sino trascender las historias mitológicas e indagar en su secreto.

"Saber de música no consiste, 
por tanto, sino en conocer 
la distribución ordenada
del conjunto del universo y cuál es
el plan divino por el que se asignó un
lugar a cada cosa; pues la ordenación
que, en un plan artístico, reúne en un
mismo conjunto las cosas singulares,
completa un concierto 
muy dulce y verdadero
que produce una música divina".
(Asclepio, 13) 


El Mito del Juicio de Paris

Durante el embarazo, la madre de Paris soñó con un hacha encendida que abrasaba y convertía en ceniza a toda Frigia. El padre, asustado por ese presagio, consultó el Oráculo. A su regreso le pide a su esposa que no lo tenga, que mate a la criatura. Pero al nacer el niño, y viendo la madre su hermosura, no tuvo valor para cumplir el plan y decide salvarle la vida entregándolo a unos pastores, que vivían en el monte Ida, para que lo criaran. 

Cuando a través de Hermes recibe el encargo de actuar de juez, Paris escoge a Afrodita o sea Venus, y esta agradecida le entregó solazarse con la más bella, y esa era Helena, la reina espartana esposa de Menelao. Paris entendió que no debía despreciar el regalo de una diosa, costara lo que costara. 

Para comenzar tuvo que abandonar Frigia y a la Ninfa Enone, hija del dios de los ríos con la que estaba casado, y lo más grave, tuvo que secuestrar a Helena organizándose a partir de ese hecho la famosa guerra de Troya que iniciaron los que estaban por vengar a Menelao, y en la que tantos héroes murieron, caso de Héctor o Aquiles, y tantos hogares quedaron destrozados.

Por supuesto ya sabemos por Homero que Atenea se puso del lado de Menelao y Hera de parte de las mujeres aqueas, aquellas que, como Penélope, habían quedado durante lustros, solas, sin sus maridos,  esperando que estos volvieran y no murieran en la contienda. También sabemos que todas ellas renegaron de Helena y de Paris, llamándolos adúlteros, y haciéndolos culpables de su triste destino.

-Cita de Asklepio tomada de Federico González Frías. Simbolismo y Arte. Primera edición SYMBOLOS.

-Imagen: El Juicio de Paris es un cuadro anónimo, de alrededor de 1480. Museo de Arte Fogg. Universidad de Harvard.




miércoles, 16 de enero de 2019

FIESTA EN EL TEMPLO DE NEPTUNO



Edoardo Ettore Forti fue un pintor italiano y un documentalista del siglo XIX que supo captar y recomponer, a partir de las ruinas y restos arqueológicos que aún pudo contemplar en su tiempo siguiendo las informaciones recabadas en las fuentes clásicas. De ese modo reconstruyó las escenas realistas de la vida pompeyana y asimismo los acontecimientos y rituales más relevantes en los que participaban nuestros antepasados greco-romanos.

La escena reconstruye, a partir de todos esos conocimientos, una celebración festiva en honor a Neptuno, el dios de los Océanos, tan amado como temido. 

Así nos dice Federico González en su Diccionario de Símbolos y Temas Misteriosos:

"Para los grecorromanos 
Poseidón-Neptuno, era el soberano del mar.
Hijo de Saturno, ayudó a su hermano
Zeus a destronar a su padre Saturno-Crono
y le fue entregado el reino de los mares
y océanos. Se lo suele representar con
un tridente, un carro y una corte llamada
«los viejos del mar», como Nereo con cualidades
proféticas. Su primer hijo fue Tritón
mitad pez mitad hombre, célebre por
tocar la caracola de modo original. Sus
amores con distintas ninfas y otras deidades
lo llevaron a engendrar a personajes
tan importantes como al cíclope Polifemo
e incluso a Jasón (protagonista de la
búsqueda del Vellocino de Oro). También
tenía poder sobre las tempestades y aun
sobre los terremotos por lo que era muy
temido cuando se enojaba; no había que
disgustarse con él. Sus hijos fueron cinco
pares de gemelos, y el mayor, hijo de una
Oceánide como los otros, gobernó la isla
de la Atlántida, según Platón.
Disfrutaba su primacía con su hermano
Zeus aunque se encontraba confinado a la
mar, pese a que su dominio se extendía a
lagos y ríos".

*
BIBLIOTECA HERMÉTICA
https://bibliotecahermeticaebook.blogspot.com/

sábado, 22 de diciembre de 2018

Solsticio de Invierno


Los ritos solsticiales y de año nuevo son ritos universales donde lo que se celebra es el triunfo de la lucha que establece la luz contra las tinieblas y en realidad lo que pretenden es la restitución del reino de Saturno, Señor del Tiempo y de la Edad de Oro. Ese es el significado que se da en casi todos los héroes solares y civilizadores, aquellos que vencen a las potencias de la oscuridad y del caos, representadas por todas las tradiciones y mitos por las entidades ctónicas y telúricas, tales como titanes, dragones, serpientes…. a las que se vence siempre con la luz, es decir con el rayo y las armas que la simbolizan, o sea, la espada o el hacha, especialmente la de doble filo.

También la copa, o el Grial, así como el fiel de la balanza, son símbolos identificables a la espada, en tanto que se trata siempre de un símbolo del eje del mundo, tal y como se representa en la Justicia. Recordemos que esta significación axial de la espada es la principal y la que le da su sentido más profundo.

Esta lucha contra lo monstruoso es la razón de ser del famoso combate del germánico Sigfrido, o del Caballero Cristiano San Jorge, representación humana de San Miguel arcángel, príncipe de las milicias celestes. O de la enseñanza del maestro Jesús, el propio Cristo, quien, recordemos, advirtió: "No vengo a traer paz sino espada", es decir justicia. Una espada cuyo poder nunca estuvo en la hoja sino en la fuerza de su Verbo.

Desde el punto de vista iniciático la luz es siempre símbolo de la inteligencia, representa una fuerza o energía divina que procede del fuego del espíritu, del mismo modo que la luz física proviene de la enorme masa de fuego que es el Sol. Ese es el sentido de la iniciación y por tanto todos estos arquetipos constituyen modelos ejemplares de ese combate interior que debe librar todo aquel que pretende alcanzar el Conocimiento de lo sagrado.

Para la tradición Cristiana, Jesús encarna esa acción iluminadora del Espíritu que penetra en la materia tenebrosa forzándola a pasar del caos al orden.

Dar a luz es alumbrar, y el Sol repite diariamente este rito cuando al salir por oriente ilumina el mundo sumergido en la oscuridad de la noche. Del mismo modo que el astro rey inicia su ascenso en la oscuridad de la noche, el nacimiento iniciático se cumple en la más completa oscuridad, en lo más secreto de la caverna del aprendiz, o sea en la cavidad del propio corazón, siendo esa la única iniciación válida.

Es bueno recordar que en verdad hay en todo el Universo una sabiduría natural, pero que en nada es comparable a la sabiduría del hombre. A eso se refieren los hermetistas cuando dicen que hay en el hombre una luz, que está fuera de la luz que nace de la naturaleza. Es la luz de la Inteligencia con la que el hombre capta, aprende y sondea los asuntos sobrenaturales. Y por eso se dice que es misión del ser humano comprender las cosas y no el llevar una existencia ciega entre ellas.

Por ello la característica de los ritos destinados a regenerar el tiempo es la realización de un rito armonizado con el ritmo del Universo, pues en definitiva toda actividad ritual e intermediaria dedicada a atraer las energías celestes a la Tierra, es un acto de magia, aunque, eso sí, las prácticas tienen efectos cuando el ánimo y la inteligencia están puestos en las verdades más elevadas, y en el Dios Supremo e incognoscible que está más allá de su propia Creación. M.A.D.



viernes, 21 de diciembre de 2018

PEQUEÑA BAILARINA. EDGAR DEGAS, 1881.



"La armonía suave del dulce canto
llega al oído hasta el corazón
de tal dulzura nace un vivo ardor
del cual surge la danza que tanto gusta".
Guglielmo Hebreo (1420-1484).

martes, 23 de octubre de 2018

LAS GUARDAS DEL PONCHO AMERICANO. ARTE Y TRADICIÓN (Texto y Video)



El poncho es una de las prendas de abrigo más sencillas y a la vez más eficaces de la historia. Una simple manta cuadrangular que se abre en su centro para introducir la cabeza, por lo que ha sido considerado un símbolo solar, pues así es como el astro aparece diariamente por el horizonte de la tierra, simbolizada por el cuadrado, de igual modo que el hombre saca su cabeza por la abertura del poncho.

Y aunque esta prenda es común a muchos pueblos arcaicos, pues su uso ha traspasado edades y océanos, ya que el mismo Homero describe una pieza igual, ha sido en el extremo sur de la América Indígena y gauchesca donde el poncho se afianzó, creando en torno a él una artesanía singular y un signo distintivo. Efectivamente, existe un amplio consenso en cuanto a que el origen de esta prenda es andino, o sea que  formaba parte de la vestimenta habitual de los pueblos nativos de esa región, aunque pronto fue adoptada por los criollos convirtiéndose en una de las vestimentas con más identidad de la Argentina al haber mantenido sus diseños característicos, o sea sus guardas, las cuales, procedentes de culturas derivadas de las tradiciones incas, siguen portando en sus colores y formas un código simbólico ancestral.

Federico González, a través del cual conocimos y nos enamoramos del arte tradicional de la América indígena, nos contaba que fue en la Pampa donde, con la arribada del caballo y el ganado vacuno y ovino, nació un nuevo hombre, “el hombre de a caballo”, es decir el gaucho, conocido por sus virtudes de jinete de la paz,   tejiéndose en torno a él una leyenda completamente imbricada en los hilos y guardas de su poncho, una prenda hecha en los telares indígenas con la que se arropó. 


Gaucho con su guitarra y su característica indumentaria
 Aquellos primeros ponchos estaban realizados con el pelo de la vicuña y el guanaco, pero pronto también se tejieron con la seda, cuyos gusanos llegaron en barcos procedentes de Valencia, donde esta industria estaba bastante desarrollada, y asimismo con la lana de las ovejas.

Un amigo nuestro porteño, anticuario y coleccionista de todo lo que está en relación con el mundo gauchesco (o sea su vestimenta y sus aperos, las boleadoras, la yerbamate, la guitarra y otros utensilios de plata y cuero),  Javier Eguiguren, al que conocimos a través de Federico, nos mostró la extraordinaria y bella colección que posee y que enseñaba a los que se acercaban a su galería de arte, en el barrio de la Recoleta, en Buenos Aires.

Nos decía este amigo que cada dibujo o guarda del poncho argentino representa a una región del país y que por eso no es igual una guarda Pampa que una guarda realizada por los aborígenes de la Patagonia. Hoy, en el “espacio libre” de nuestra Pinacoteca Simbólica nos hemos detenido a mostrar algunas de estas bellas guardas. Mª Ángeles Díaz

Pinacoteca Símbólica. El Poncho Gaucho. Arte y Tradición. Mª Angeles Díaz. Fuente de la imagen:
Museo Florencio Molina Campos, en la calle de su nombre en Buenos Aires.



martes, 2 de octubre de 2018

LA CIVILIZACIÓN ETRUSCA





Etruria fue una civilización que convivió con la romana y que habitó sobre todo la región de la Toscana y la Umbría (siglo IX a.C.). De esta estirpe de hombres casi no se sabe nada. Unos cuentan que eran autóctonos de esas tierras, otros en cambio creen que llegaron de Oriente. Dionisio de Halicarnaso, por ejemplo, asegura que esta civilización no se pareció a ninguna otra, ni en la lengua, ni en la forma de vivir.

Hesíodo y Herodoto también se refieren a los tyrrhenoi (del mar Tirreno, que baña la costa de la Toscana), que es como denominaban los griegos a este pueblo misterioso que fue asimismo una potencia marítima, una talasocracia, y se jactaban de ser hijos de reyes y patriarcas legendarios, y descendientes directos de Ulises y Circe, la maga conocedora de los secretos de las plantas. Efectivamente, tal como lo relata Esquilo, los etruscos elaboraban medicinas y practicaban lo que se denominó la “etrusca disciplina”, es decir, la aruspicina o ciencia de la adivinación. Un arte que era prerrogativa de la casta sacerdotal.

Precisamente, una pieza que nos llamó poderosamente la atención cuando por primera vez la vimos expuesta en un museo, es el "Hígado de Piacenza", que reproduce un hígado ovino en bronce, hallado cerca de Piacenza (Roma), el cual se encuentra totalmente grabado, dividido en pequeños sectores; 16 en el borde, que representan la bóveda celeste y se corresponden con los 16 dioses de la cosmogonía etrusca. Estos están orientados según los puntos cardinales, con 24 divisiones en el interior.

Parece ser que las ovejas desarrollan una enfermedad que deja huellas en el hígado, y a través de las correspondencias entre todas esas señales y los acontecimientos externos, se desarrolló una ciencia que se codificó según la matemática y la proporción. Hablamos de la aruspicina, de haruspex (“adivinador por el hígado”), ciencia que seguramente habían heredado en parte de Mesopotamia. Aunque se dice que estos sabios también leían las señales del destino a través del trueno.

Este hígado de bronce, de Piacenza (foto de abajo), hasta los dos primertos siglos antes de Cristo, fue utilizado como modelo para enseñar dicho arte basado en las vísceras de los animales sacrificados. Joseph Rykwert, en su libro La Idea de Ciudad, nos dice al respecto lo siguiente:

“Se consideraba el hígado como la sede de la vida, y de ahí se seguía que en todo animal consagrado a los dioses, cuyos movimientos más leves se observaban ansiosamente, el hígado, como punto focal de todo su ser, se convertía en una especie de espejo del universo en el momento del sacrificio”.

Estamos, como se ve, ante un pantáculo o "pequeño todo", en definitiva un modelo completo del cosmos.

Estos sacerdotes y augures etruscos tenían como símbolo de su saber y autoridad un instrumento llamado lituo, con el que median y delimitaban o señalaban el espacio. El lituo es una pieza también de bronce, es en realidad un báculo y tradicionalmente ha estado asociado a Zeus, y que se corresponde igualmente con el bastón que usan los sacerdotes cristianos en las ceremonias solemnes.

Entre los etruscos los arúspices gozaban de un gran poder, ya que sus vaticinios eran respetados por todos y por lo tanto condicionaban los acontecimientos más relevantes.

El romano Vitrubio se refiere a los etruscos como sus antepasados, y cuenta que este pueblo, y según su cosmogonía,

“Cuando erigían una ciudad o un establecimiento militar, sacrificaban algunos animales que pastaban sobre el terreno y examinaban sus hígados; cuando los de las primeras víctimas aparecían negros o deformes, sacrificaban otro para averiguar si tales peculiaridades eran debidas a la enfermedad o al alimento. Nunca empezaban a levantar los muros en un determinado lugar, sin antes haber practicado reiteradamente aquellos exámenes. Debían conocer previamente el vaticinio de los dioses".

Efectivamente Roma, que como sabemos fue un proyecto integrador siendo su nombre secreto 'Amor',  o sea Roma al revés, absorbió el legado de los etruscos, como ellos antes recibieron el legado de la civilización fenicia y griega.

Gracias a una pequeña investigación hemos podido comprobar que fue Cosme de Medici, y en general los hermetistas del Renacimiento, quienes comenzaron a reunir los restos arquitectónicos, y la estatuaria en general, creando la Arqueología como ciencia que ayudara a explicar no solo el pasado, sino el presente. Aquí queremos mencionar a toda la familia Medici, en especial al ya citado Cosme y a su nieto Lorenzo el Magnífico. Y también nombraremos como iniciadora de esta ciencia que hoy es tan prestigiosa hasta el punto de que cualquier ciudad actual posee un Museo Arqueológico, a Isabel d'Este (Hay un video sobre ella en mi Pinacoteca Simbólica). Para estos hermetistas, y también para nosotros

“Un museo arqueológico es en verdad un discurso donde se expresa lo antiguo (éste es precisamente el significado etimológico de arqueología), término que no debe ser confundido con lo viejo y lo caduco; más bien se relaciona con todo aquello que es perenne y que refleja las ideas o arquetipos universales. En este sentido lo antiguo es perfectamente actual. Y un museo arqueológico puede ser un lugar excelente de meditación (señalemos que la palabra Museo procede de Musa) si lo abordamos no con ojos de "especialista", sino como si se tratara de una evocación poética donde con toda probabilidad encontraremos una parte o aspecto olvidado de nosotros mismos”(1)

Todos estos personajes a los que les pudimos seguir el rastro, son efectivamente quienes comenzaron a reunir y conservar el arte etrusco, siendo la colección de Florencia que ellos iniciaron, la más completa. Piezas todas ellas halladas en tumbas principescas de las ciudades más importantes de Etruria.

Por las figuras, siempre recostadas sobre las tapas de los sarcófagos, y las pinturas que decoraban la sala funeraria junto a los objetos personales, puede verse que esperaban tener una vida plácida y alegre en la otra vida. Todas las imágenes que hemos visto de la pintura etrusca son así, alegres, de una gran delicadeza y muy  coloristas, lo cual es muy sintomático teniendo en cuenta que todas las que se han conservado estaban decorando las cámaras fúnebres. 

También puede apreciarse en ellas cómo se vestían los etruscos, por ejemplo las mujeres  llevaban túnicas bordadas, sujetas con broches de oro, plata y ámbar. Llevaban brazaletes, collares, pendientes con refinadas decoraciones que recuerdan las que describe Homero en la Ilíada y la Odisea. Es decir, la forma en que vestía por ejemplo Penélope o Helena de Troya. 

De esas pinturas se ha dicho que es la primera página de la pintura italiana. Y la misma delicadeza y frescura que desprenden se ve en la orfebrería y joyería donde se destaca el gusto por la filigrana y las formas livianas, tendentes siempre a lo aéreo y sutil. Mª Ángeles Díaz
https://www.facebook.com/maangeles.diaz


(1)La cita se encuentra en Introducción a la Ciencia Sagrada Programa Agartha. Federico González y Colaboradores, publicado en el número 25-26 de la revista Symbolos Arte – Cultura – Gnosis. PDF en la red: http://introduccionalsimbolismo.com/Programa_Agartha.pdf

(2)Esta nota se inicia en una exposición en Barcelona titulada “Príncipes Etruscos. Entre Oriente y Occidente,” a la que asistí con Federico González y Francisco Ariza. De ella se hizo una reseña que se publicó en el blog Desde mi Ventana. Hacia los mares de un mundo simultáneo:  http://dmiventana.blogspot.com/2008/04/prncipes-etruscos-entre-oriente-y.html



Hígado de Piacenza


La foto de la pieza etrusca de arriba, se encuentra en el Museo de Altes. Berlín

sábado, 1 de septiembre de 2018

PINACOTECA SIMBÓLICA: EL ANDRÓGINO, EN TODO DOBLE, EL REBIS




Antes de que sobre la tierra existiera el hombre y la mujer existió el Andrógino, en todo doble, el Rebis. Dice Platón en El Banquete:


"El andrógino en efecto, era entonces una cosa sola en cuanto a forma y nombre, que participaba de uno y de otro, de lo masculino y de lo femenino, pero que ahora no es sino un nombre que yace en la ignominia".

Efectivamente, dice la Tradición que fue por causa de su arrogancia que los dioses decidieron partirlo por la mitad, siendo Apolo el encargado de llevarlo a cabo (dejando las arrugas del ombligo como recuerdo) y dando a ambas mitades la posibilidad de engendrar. También se dice que es de esta división de donde nació el amor humano. 

Para León Hebreo decir que Eva fue hecha de la costilla de Adan procede de un error de traducción de la lengua hebrea, ya que las palabras lado, mitad y costilla son idénticas. Platón señala que el “pecado original”, no está en esa mitad (que es Eva) sino en un tiempo anterior, en el Andrógino. 


León Hebreo y sus amigos, los hermetistas del Renacimiento, también creían que esto no se contradice con la Historia Sagrada, pues en esa narración lo que en verdad se afirma es que el pecado, o el error, deriva justamente de la división. 


Apolo quiere poner las dos partes de frente, para que se miren el uno en el otro, se ayuden y complementen pues estando separados ambos son más débiles. Leonardo da Vinci, autor de este impresionante dibujo del Andrógino, expresa con él esa misma idea respecto a este símbolo, demostrando su filiación al pensamiento hermético y a la idea de un huevo original que se dividió en dos mitades, y que tanto la creación macrocósmica como la microcósmica tienen su origen en la Unidad. 

Mª Ángeles Díaz 

Imagen: Leonardo en su cuaderno





jueves, 2 de agosto de 2018

¿Por qué el amor es ciego?


Muchos de los que fueron arrebatados por la visión de la Belleza espiritual, belleza que a decir de Platón es el reflejo de lo verdadero, quedaron cegados en sus ojos corporales. 

Para Orfeo y sus Misterios, el Amor no tiene ojos porque está por encima de cualquier causa corporal.

Y según Proclo uno debe darse a la luz divina cerrando los ojos del alma.



Fuente de la imagen: Piero della Francesca, Cupido Ciego. Basílica de San Francesco, Arezzo (1452-1466) 



martes, 26 de julio de 2016

IKEBANA O ARTE DEL ARREGLO FLORAL (Notas sobre el Zen)


El arreglo floral, Ikebana (que se traduce como "el arte de conservar vivas las plantas en recipientes con agua") es un ejercicio de meditación que se efectúa a través de armonizar las flores según la naturaleza que ellas poseen. Se caracteriza por el total respeto a la forma natural y la belleza de las flores, las cuales una vez abiertas son el símbolo del desarrollo de toda la manifestación pues, como se dice en el Programa Agartha "nada hay que exprese mejor el despliegue de la vida universal que una planta en su pleno desarrollo".

Ikebana es una disciplina cosmogónica que sitúa a quien la practica de intermediario entre el Cielo y la Tierra, en cuanto creador del ramo, y en condiciones de poder desvelar los secretos de la estructura universal al participar, como mediador, en una obra que excede su individualidad, por cuanto está claro que su composición artística es una colaboración a una obra de arte que en sí misma, nadie podría superar en majestad y belleza. 

El arte Ikebana en tanto que actividad ritual proporciona los elementos adecuados para conjugar un sinfín de relaciones simbólicas que finalmente se concretizan o resuelven en el ramo. Este ejercicio artístico es un vehículo sagrado, es decir un intermediario (como lo es el Tarot, o el I Ching, por ejemplo) a través del cual el artista establece una serie de analogías y correspondencias simbólicas que le permiten descubrir el juego de relaciones que conforman la estructura de las cosas concretas y sutiles.

Las imágenes simbólicas que sugiere esta práctica, pueden llegar a ser innumerables. Basta con intentar penetrar en la esencia de cada flor. Esta, siendo parte del ramo, es también el árbol entero y por supuesto la semilla que lo contenía, así como la tierra que la arropó, el viento que la modeló, el sol que la vivificó, la luna que le dio su energía, la lluvia que la alimentó... Cualquier flor es fruto de la interrelación de la vida, del Ser. El Universo entero está contenido en cada flor. Esa es la realidad mágica de las cosas, pues permanece "invisible" y eternamente expresándose.



Entre las múltiples posibilidades de forma que pueden existir en la composición de un ramo, el arte Ikebana realiza sólo una, pero que al mismo tiempo las contiene a todas, ya que la composición floral imita un modelo arquetípico, idéntico al que muestran otras tradiciones, y observable en las leyes naturales, y por lo tanto también en el interior de cada hombre. "El Cielo es su padre, la Tierra su madre" dice la Tabla de Esmeralda hermética. En el Ikebana todo arreglo floral, tiene tres niveles de altura. Una rama más alta simbolizando el cielo, una baja, símbolo de la tierra y una intermedia que simboliza al hombre, único ser de la tierra capaz de conjugar ambas energías, y es por tanto la síntesis (el hijo) entre estos dos principios que se complementan en él mismo. Reproducir manualmente esta tríada, a través de cualquier modalidad de arte o artesanía es verdaderamente un rito de participación, por comprensión, en el gran Rito, origen de la creación. 


El Zen está en el ramo, como está en el árbol, en sus ramas o en sus hojas, pero si el árbol no existiera, el Zen seguiría existiendo. De esta comprensión nace el arte de "reunir lo disperso", cosa que en el Ikebana se hace dentro de los límites simbólicos que establece el propio ornamento floral, al que aquí toma como modelo.

Consiste en interpretar los signos que a cada cual van proporcionando las plantas, tales como su inclinación espacial, su tamaño, su color, su textura, su perfume, todas son señales simbólicas que le transmiten al artista unas sensaciones determinadas, es decir, que influyen (fluyen) en su propia naturaleza y por eso mismo se coloca en condiciones de verse tal cual, formando parte de esa misma unidad simbolizada por la composición floral que es como decir que advierte su integración total en la Gran Obra de la creación, donde todas las ramas están incluidas y ocupan el lugar y sitio que les corresponde, su espacio propio. "A ninguna de las ramas que uno encuentra se la rechaza por fea. Siempre se la puede incluir. Es cuestión de aprender a ver qué lugar ocupan en la situación: ese es el punto clave. Por eso, jamás rechazamos nada; esa es la forma de establecer una conexión con los dralas (la magia) de la realidad". (Notas Sobre el Zen. Mª Ángeles Díaz)