sábado, 11 de mayo de 2019

LA CRUZ DE MAYO Y SANTA ELENA DE CONSTANTINOPLA




Esta foto la tomé hace unos años en Fernán Núñez. Córdoba.

Son muchos los pueblos de la tierra que de forma unánime han celebrado la llegada de la Primavera, que es como decir el renacer de la vida y el triunfo de la luz que comienza a emerger tras el solsticio de Invierno.

En España son distintas las ciudades donde se festeja con romerías y procesiones la llegada de la estación, pero es en Andalucía, la región del sur de la Península Ibérica -distinguida por el Imperio Romano como La Bética (las otras partes de la división peninsular fueron la Tarraconense y la Lusitania) donde la explosión de las flores luce más vistosa, en parte por el clima favorecedor y por la costumbre que hay de engalanar los patios de las viviendas, las ventanas y los balcones con toda clase de macetas y flores.

Y es también en Andalucía y en ciertos lugares de Hispanoamérica donde convive, entremezclada con las Fiestas de la Primavera, la Cruz de Mayo, una tradición cristiana que data del año 300 d.C., la cual muestra un periodo de unión o solidaridad entre el pensamiento pagano de la antigua Roma y el Cristianismo, tradición escogida en ese momento por la Providencia para renovar el mundo imaginado. 

Esta foto me acaba de ser remitida por Guillem y Adara desde el mismo lugar que yo hice la anterior.

Esta tradición de la Cruz de Mayo, tiene su origen en la hazaña de una mujer romana llamada Flavia Iulia Helena, madre del emperador Constantino (destacado en la historia por ser el autor de un decreto de tolerancia religiosa, justo en un momento crucial de la historia, en el cual los cristianos estaban siendo perseguidos). Esta dama fue la primera persona en hacer una expedición arqueológica a Jerusalén, en pos de rescatar la Vera Cruz, esto es, la verdadera cruz donde fue crucificado Jesús, para dar testimonio de la presencia en la tierra de aquél del que hablaban los cristianos y cuyas palabras resonaron en el corazón de esta mujer y en el de su hijo Constantino que fue, precisamente, el primer emperador romano convertido al cristianismo.

Fueron los judíos de Jerusalén quienes proporcionaron a la Emperatriz la información de donde se hallaba la cruz que acabó siendo dividida en tres partes. Una fue trasladada a Constantinopla, otra quedó en Jerusalén y la tercera la llevó a Roma donde se conserva y venera en la iglesia “de la Santa Cruz de Jerusalén”, como Santa Elena de Constantinopla.
Mª Ángeles Díaz




Giovanni Battista Cima da Conegliano (1459-1517).

miércoles, 8 de mayo de 2019

MÉXICO-MÁGICO. NUESTRA SEÑORA DE LAS IGUANAS



La Mujer que aparece en la fotografía es Sobeida Díaz, de Juchitán, Oaxaca, y seguramente será pariente mía, pues nos decía Federico González que todos los Díaz somos familia y que él mismo también tenía en su rama familiar ese apellido por parte de su tío Pepe, de Málaga, primer pariente que emigró a América. 

El caso es que gracias a esta foto-documental de Graciela Iturbide, hecha en 1979, mucha gente supo de estas mujeres juchitecas, y de los indígenas del Itsmo. Mujeres  que caminan con determinación y orgullosas de sus tradiciones culturales, que comercian y hacen sus transacciones en la plaza pública, portando en su cabeza con toda dignidad los productos que venden en el mercado.
"Hay que verlas llegar como torres que caminan, … ellas que ya son gobierno, ellas, el pueblo, guardianas de los hombres, repartidoras de víveres. 
Hay que verlas llegar con sus hijos a horcajadas sobre la cadera o recostados en la hamaca de sus pechos, el viento en las enaguas, floridas embarcaciones, su sexo panal de miel derramando hombres, allí vienen meneando el vientre, y jalonando a los machos... que  se levantan en lo alto para gritar ‘viva la mujer juchiteca’...
Es la mujer juchiteca la dueña del mercado, es ella la del poder, la comerciante, la regatona...
Solo las mujeres venden. Los hombres con su machete y su sombrero de palma, salen en la madrugada a la labor; son iguaneros, campesinos, pescadores. A la vuelta, entregan su cosecha y las mujeres la llevan cargando en su jícara pintada de flores y de pájaros a la plaza; su cabeza altiva coronada, frutas esplendidas y rotundas, plátano macho, guanábanas que se abren, papayas, sandías, piñas, anonas, zapotes, chicos zapotes, guayabas que destilan su olor irrepetible."
Graciela Iturbide, la autora de esta foto emblemática para la fotografía, es mexicana y una de las documentalistas latinoamericanas más importantes. La imagen de esta vendedora de iguanas, está tomada en Juchitán, Oaxaca, 1979, y no sólo ha sido una foto galardonada con el Premio Internacional de Fotografía otorgado por la fundación Hasselblad, considerado el Nobel de esta disciplina, sino que forma parte de las fotografías de arte-documental del Brooklyn Museum.

Las citas son de Graciela, tomadas de Magdalena Maíz-Peña, autora de un Fotoensayo-documental  titulado: Iturbide-Paniatowska.  


viernes, 3 de mayo de 2019

CATALINA DE MEDICI LA REINA HERMÉTICA DE FRANCIA EN LA ARQUITECTURA RENACENTISTA DE PARÍS



Although the Ruggieri brothers worked magic at the French court, their spell didn't solve all her problems.                The outbreak of the Wars of Religion in 1562, however, led her to an alliance with the Catholic party under François de Guise.Durante su regencia Catalina de Medici también ejecutó importantes obras en la arquitectura de París. No sólo continuó con las ya iniciadas por su suegro, Francisco I, en el palacio del Louvre sino que emprendió la realización de nuevos proyectos que habrían de dejar una gran impronta en el paisaje parisino. Podemos destacar aquí que el primer palacio renacentista que se construyó en Francia, conocido como las Tullerías, realizado al estilo de los que se edificaban en Florencia y otras ciudades italianas, es obra de Catalina, como lo serán otros edificios importantes de los que hablaremos.  

Las Tullerías, según ella misma afirma, está dedicado a las Musas. Esta escoge para dicho proyecto unos terrenos junto al Sena que permanecían abandonados y en los cuales antiguamente habían existido unos talleres de fabricación de tejas. De ahí que el palacio pasara a conocerse como el de las Tuileries, una palabra que deriva de tejas.

Para la construcción de tan magnífica obra Catalina cuenta nada menos que con el gran arquitecto francés Filiberto de l’Orme (1510-1570) seguidor en Florencia de las enseñanzas de Vitruvio por lo que estaba imbuido del ambiente cultural renacentista y del espíritu que emanaba del Hermetismo, la Cábala Cristiana y el Neoplatonismo, trasmitido por la corriente sapiencial de la escuela de Marsilio Ficino.

Y así lo reconoce dicho arquitecto en el siguiente fragmento de una de sus obras que consideramos importante destacar aquí, pues demuestra que era iniciado en los misterios de la Arquitectura del Cosmos. Es decir, que le había sido revelada la matemática y la geometría divina que se corresponden con la proporción y medida en todas las cosas, y que son ideas emanadas de la Justicia y la Belleza. Aunque teniendo en cuenta los tiempos inquisitoriales que se estaban viviendo en Francia, teme que este lenguaje simbólico se malinterprete, lo que es una muestra más, de primerísima mano, de lo suspicaz que estaba el ambiente en todos los órdenes. Tras presentar el libro del que hablamos escribe de l’Orme:

Confieso ante Dios no haber pretendido ni deseado en todo este discurso afectar u ofender a nadie en particular, cualquiera que sea (…) no digo esto sin motivo alguno, porque sé muy bien cuan maliciosos son los tiempos actuales y los oídos de tantos quisquillosos, así como los juicios corrompidos y depravados, de tal manera que convierten la dulce miel en la más amarga hiel. Los buenos y sabios sabrán interpretar muy bien y con sabiduría el todo y sacar buen provecho de él, mediante la gracia de Dios.
Es evidente que el arquitecto, vinculado como estaba a la tradición de Hermes, temía que aquellos beatos religiosos interpretaran malévolamente sus palabras y lo tomaran por nigromante, cuando él no hacia otra cosa que hablar con pasión de la perfecta figura geométrica que es la cruz y de cómo ésta, además de ser un símbolo tan honrado por los cristianos, es una estructura que está en la base de cualquier construcción arquitectónica dado que es ante todo un modelo del propio Cosmos. De l'Orme se sentía deudor con aquel saber que le había dado las pautas tan armoniosas aplicables a la Arquitectura. Dado su alto grado de conciencia no podía sino agradecer el haber adquirido ese punto de vista según el cual un símbolo bien comprendido puede ser esa “verdadera medida” de la que se habla en la Alquimia que cura de la ignorancia, y por ello dice:
“Es tan admirable que no puedo dejar de señalar lo que he aprendido de Marsilio Ficino y otros excelentes profesores de filosofía, que dicen que la figura de dos líneas rectas que se entrecortan por el medio en ángulos rectos representa el carácter de la cruz, tan honrada y querida por los antiguos. Incluso mucho tiempo antes del acontecimiento de J.C., los egipcios la tomaron como cosa muy santa, muy sagrada y milagrosa, y la habían grabado sobre el pecho del ídolo Serapis. (…) Después de haber creado por su palabra toda la máquina del universo con una forma redonda y esférica, él divide su circunferencia en cuatro partes iguales, mediante dos líneas rectas que se entrecortan en el centro y el medio, o si queréis, en el punto de la división de la tierra. Dichas partes están figuradas por la cruz y dividen todo el universo por sus extremidades en cuatro partes llamadas oriente, occidente, mediodía y septentrión(1)
Respecto al palacio de las Tullerías, que es el que nos ocupa ahora, fue Catalina quien dio las ordenes a Filiberto de l’Orme y Jean Bullant para que realizasen los planos del edificio y del jardín para cuyo diseño se siguió el modelo del palacio Pitti de Florencia, el cual se componía de glorietas, bosquecillos, parterres, con la ayuda del propio Carlos IX, todavía un joven, que ayudó en la decoración con dibujos que aún se conservan. De l’Orme dice refiriéndose a las Tullerías:
La reina madre fue el principal arquitecto y sólo me dejó la parte de la decoración.

A continuación anotamos lo que un corresponsal escribió dos siglos después de su construcción:

"Los primeros cimientos del palacio de las Tullerías se pusieron en el año 1564, de orden de la reina Catalina de Medici en un paraje muy olvidado en donde por algún motivo había habido unos tejares. Eligió para ejecutar su diseño a Filiberto de l’Orme y a Jean Bullant, ambos franceses y los arquitectos más acreditados de su tiempo. Se compuso del grueso torreón cuadrado del medio, de dos cuerpos de edificios, que cada uno tiene un terrado por la parte del jardín, y de otras dos torres pequeñas a los extremos. Estos cinco cuerpos que forman este espacio tenían regularidad y proporcionalidad. El grueso torreón de en medio, cubierto de una cúpula cuadrada, está adornado de tres órdenes de columnas de mar, a saber, jónicas, corintias, y de orden compuesto, con un ático más encima. Las columnas del primer orden están hechas y adornadas por diversas esculturas, trabajadas sobre el mármol".
Durante el proyecto y planificación del edificio, Catalina discutió con Filiberto los planos. Añade este mismo informador:
"Este palacio estaba dotado de un espléndido jardín al estilo florentino, es decir, un vergel adornado estatuas mitológicas, fuentes, pájaros exóticos, y majestuosos caminos bordeados por una gran cantidad de árboles ornamentales, cúpulas, macetas con flores y en algún lugar propicio un laberinto circular de más de una hectárea en medio del cual se puso una estatua de Venus. Es la imagen de la utópica isla Citera, la isla del Amor, y a cuyo recinto se accede por una de sus cinco entradas. Sin embargo, de esos cinco accesos, únicamente dos llegan al centro donde está la diosa. También se hizo un criadero de gusanos de seda, cuya técnica también llevó Catalina a Francia.  Entre los árboles del jardín un buen número de cipreses, imitando de ese modo el paisaje de la Toscana. Precisamente de 1594 son unas notas donde se dice que se plantaron "cipresinos"  y gran cantidad de moreras para la crianza de esos gusanos de seda".

Las Tullerías fue el último proyecto importante de Filiberto de l'Orme, quien murió cuando aún no estaba terminado. Tras el fallecimiento la reina entrega el proyecto al mencionado Jean Bullant para que lo acabara. Con los años el palacio no se conservó, pero en cambio sí ha permanecido el "Jardín de la Reina", como lo llamaron sus contemporáneos. Y lo cierto es que a pesar de haber experimentado muchas remodelaciones, en definitiva éste ha perdurado desde entonces como uno de los pulmones de París. Por ejemplo, en 1664 Luis XIV encargó su rediseño abriéndolo a la gente por lo que el jardín de Catalina de Medici se convirtió en el primer jardín público de la capital donde hoy en día hay enormes arboledas de arces, castaños de indias y olmos, al tiempo que se fueron incorporando estatuas y nuevos estanques. En 1644 un viajero, John Evelyn, describió una visita al museo del Louvre y las Tullerías del siguiente modo:
"El otro jardín más privado hacia el apartamento de la Reina es un paseo, o claustro, con arcos, cuya terraza está pavimentada con piedras de gran amplitud, mirando el río, y cuenta con un aviario maravilloso, fuente y cipreses majestuosos".
Para los que estudian los jardines las Tullerías es el modelo por excelencia y aunque ha tenido muchos rediseños, estos han acostumbrado a hacerse en consonancia con lo que ya había. La gran transformación que supone este jardín es que fue la primera vez que un jardín privado se convertía en público. Pero sigue siendo el jardín donde la Corte de Catalina, tenía su ciudadela ideal, escenario de sus representaciones teatrales y marco de sus juegos literarios. 

Hoy en día cualquiera puede descubrir o leer en sus formas geométricas y su estatuaria mitológica o su historia, un código simbólico capaz de transportarnos a espacios elevados de nuestra  propia conciencia, motivo principal del diseño de estos jardines del Hermetismo renacentista,  invocar a las mismas deidades, héroes y mitos que a poco que les prestemos atención los hallaremos prestos a desvelarnos su virtud y su ciencia. Mª Ángeles Díaz. Catalina de Medici, la Reina Hermética de Francia.

miércoles, 24 de abril de 2019

JOHANN REUCHLIN, SOBRE LOS LIBROS HEBREOS


Johann Reuchlin en un vitral del antiguo Museo Reuchlin, en  Pforzheim, Alemania, realizado por Fritz Geiges, un famoso pintor de vidrio. La vidriera fue destruida en un ataque aéreo en 1945,  junto con el museo. La imagen es del archivo de la editorial De Man Holzboog.

Reuchlin nació en Pforzheim (1455-Bad Liebenzell o Stuttgart, 1522), pertenece a la Cadena Áurea de Occidente. Filósofo, humanista, fue uno de esos sacerdotes de la Iglesia verdadera que tuvieron que enfrentarse a una acusación por parte de la Inquisisión, en este caso la alemana.

Los antecedentes de esta acusación los podemos situar en 1500, cuando un judío converso de nombre Pfefferkorn, que había sido rabino, sostiene que muchos libros hebreos, y en especial el Talmud, contenían grandes herejías.Las autoridades eclesiásticas decidieron entonces que sólo la Torá y aquellos textos que superaran el examen podrían conservarse, el resto debía arder en la hoguera. 

Persuadido por este inquisidor, Maximiliano I promulgó un mandato oficial por el cual se exhortaba a todos los judíos a entregar sus libros en las distintas vicarías donde permanecerían retenidos hasta su inspección. Pero Maximiliano I no estaba convencido de ejecutar la orden, y por ello antes de tomar la última decisión solicitó la opinión y consejo de una serie de expertos. 

Entre ellos estaba Johann Reuchlin que fue el único en oponerse, aduciendo que quemar aquellas obras era una barbarie, alegando, además, que en muchos de aquellos libros judíos se encontraba la esencia del Cristianismo, por lo que esos textos, y en concreto el Talmud, contrariamente a lo propuesto por el inquisidor Pfefferkorn, debían ser no sólo conservados, sino estudiados adecuadamente con el fin de captar en ellos la verdad "de nuestra religión". 

Reuchlin añadía, además, que el hebreo es imprescindible para un estudio filológico de la Biblia y una grandísima ayuda para comprenderla. Por último señala que en cualquier caso siempre debe primar el derecho de las personas a las propias convicciones, en este caso las del pueblo judío que a fin de cuentas no eran sino conciudadanos. 

Como era de justicia y en sintonía con su propio convencimiento, Reuchlin habló de la concordancia de las religiones y especialmente de las tradiciones del libro, el Judaísmo, el Cristianismo y el Islam. Seguía en todo a Nicolás de Cusa y a Ramón Llull. En todo ello prácticamente aludió a lo mismo que su amigo Pico de la Mirandola, según hizo constar en su alegato que se publicó bajo el título alemán: Gutachten über das Jüdische Schriftum, y Augenspiegel, en la edición italiana. 

Reuchlin le defendió Juraj Dragisic, de Srebrenica (Bosnia), un joven erudito, también sacerdote platónico y excelente jurista, pues nada menos que había colaborado con Bessarión en una obra en Defensa de Platón.


Juraj Dragisic, también fue el defensor de Pico de la Mirandola, despues de que éste fue acusado también de haber cometido herejía en algunas de sus 900 tesis, con las que había desafiado en duelo dialéctico a los más doctos representantes de la curia y de la universidad. 

Mª Ángeles Díaz.  
Los Corresponsales de Marsilio Ficino y el entorno femenino de la Academia platónica de Florencia.

sábado, 20 de abril de 2019

LA PIEDAD COLONNA DE MIGUEL ÁNGEL




La "Piedad Colonna" es obra de Miguel Ángel, la cual dibujó siguiendo las indicaciones de su maestra y Musa Vittoria Colonna, una poetisa que formó parte de la corriente del hermetismo cristiano, es decir de la "Iglesia interior", la de Juan, que fue la que sostuvo los pilares de la "Iglesia exterior", la de Pedro, cuando ésta comenzó a desviarse del auténtico mensaje de Cristo. 

"Non vi si pensa quanto sangue costa" (No se piensa en cuanta sangre cuesta), dice la frase escrita en el palo de la cruz, la misma que expresa Beatriz a Dante en la Divina Comedia, Canto XXIX del Paraíso, lugar donde se halla el mensaje de esta Piedad de Vittoria Colonna, que en realidad está basada en este Canto en el que Beatriz se dirige a los que desde los púlpitos desvirtúan la Sagrada Escritura o hacen de ella una torcida interpretación, llenando a los fieles la cabeza de viento y no del Eterno Amor que es el que irradia toda la doctrina cristiana. A estos les dice Beatriz:
"No pensáis en la sangre que cuesta sembrarla por el mundo...Cristo no dijo andad y predicar patrañas al mundo, sino que les dio por base la verdad, y esta sonó en sus bocas de tal modo, que al combatir para encender la Fe solamente ser valieron del evangelio como escudo y lanza"

Se trata de una Virgen Madre sentada a los pies de la cruz, con la mirada y la actitud dirigida al Padre y el hijo muerto entre las piernas, como dándolo en sacrificio a la luz del mundo. 

Ver sobre Vittoria Colonna nuestro post 

VITTORIA COLONNA, MAESTRA Y AMIGA DE MIGUEL ÁNGEL


Los Corresponsales de Marsilio Ficino y el entorno femenino de la Academia Platónica de Florencia. Mª Ángeles Díaz. (Mi Facebook) 





miércoles, 10 de abril de 2019

SABER DE MITOLOGÍA. EL JUICIO DE PARIS



Entre Hera, Atenea y Afrodita estaba el juego con el que Occidente debía iniciar un nuevo ciclo cultural, el ciclo troyano. Júpiter es quien maneja la orquestación y dictamina que sea Paris quien comience la partida eligiendo a una de las tres diosas. Paris es un príncipe troyano que desconoce su verdadero origen, pues aunque era hijo de Priamo y Hécuba, los reyes de Troya, siempre vivió como pastor en los bosques de Frigia, en la falda del monte Ida.

Escenificar las andanzas de los dioses, ya sea como pintor, músico, coreográfico o narrador, no consiste en saber de arte, sino en conocer los planos con los que el divino Creador ha dado forma al Universo. Por ello, no debemos sino trascender las historias mitológicas e indagar en su secreto.

"Saber de música no consiste, 
por tanto, sino en conocer 
la distribución ordenada
del conjunto del universo y cuál es
el plan divino por el que se asignó un
lugar a cada cosa; pues la ordenación
que, en un plan artístico, reúne en un
mismo conjunto las cosas singulares,
completa un concierto 
muy dulce y verdadero
que produce una música divina".
(Asclepio, 13) 


El Mito del Juicio de Paris

Durante el embarazo, la madre de Paris soñó con un hacha encendida que abrasaba y convertía en ceniza a toda Frigia. El padre, asustado por ese presagio, consultó el Oráculo. A su regreso le pide a su esposa que no lo tenga, que mate a la criatura. Pero al nacer el niño, y viendo la madre su hermosura, no tuvo valor para cumplir el plan y decide salvarle la vida entregándolo a unos pastores, que vivían en el monte Ida, para que lo criaran. 

Cuando a través de Hermes recibe el encargo de actuar de juez, Paris escoge a Afrodita o sea Venus, y esta agradecida le entregó solazarse con la más bella, y esa era Helena, la reina espartana esposa de Menelao. Paris entendió que no debía despreciar el regalo de una diosa, costara lo que costara. 

Para comenzar tuvo que abandonar Frigia y a la Ninfa Enone, hija del dios de los ríos con la que estaba casado, y lo más grave, tuvo que secuestrar a Helena organizándose a partir de ese hecho la famosa guerra de Troya que iniciaron los que estaban por vengar a Menelao, y en la que tantos héroes murieron, caso de Héctor o Aquiles, y tantos hogares quedaron destrozados.

Por supuesto ya sabemos por Homero que Atenea se puso del lado de Menelao y Hera de parte de las mujeres aqueas, aquellas que, como Penélope, habían quedado durante lustros, solas, sin sus maridos,  esperando que estos volvieran y no murieran en la contienda. También sabemos que todas ellas renegaron de Helena y de Paris, llamándolos adúlteros, y haciéndolos culpables de su triste destino.

-Cita de Asklepio tomada de Federico González Frías. Simbolismo y Arte. Primera edición SYMBOLOS.

-Imagen: El Juicio de Paris es un cuadro anónimo, de alrededor de 1480. Museo de Arte Fogg. Universidad de Harvard.




viernes, 29 de marzo de 2019

FILOSOFÍA HERMÉTICA DE LAS PERLAS






Cuenta el historiador romano Plinio, que las perlas son criaturas del mar que “se engendran precisamente cuando los rayos solares refulgen sobre las conchas abiertas” Y añade que, si uno abre las conchas antes de que el parto llegue a su término, “encontrará carne, pero no logrará el trofeo”. Asimismo, especifica que, si la criatura que alimenta la perla muere antes de haber sido extraída ésta, a la par se corrompe también ella.

De esta magia natural los hermetistas y filósofos desde la época del primer Renacimiento, extrajeron la idea de aplicar el nombre de “perla” para calificar el proceso alquímico de transmutación del alma, como se expone en el tratado de Petrus Bonus: La Margarita preciosa novella, dado que Margarita deriva del griego "Margarites", que significa "perla". Mª Ángeles Díaz (Facebook)

Imagen del frontispicio: Herbert James Draper  (1863 – 1920)

miércoles, 16 de enero de 2019

FIESTA EN EL TEMPLO DE NEPTUNO



Edoardo Ettore Forti fue un pintor italiano y un documentalista del siglo XIX que supo captar y recomponer, a partir de las ruinas y restos arqueológicos que aún pudo contemplar y las informaciones recabadas en las fuentes clásicas, las escenas realistas de la vida pompeyana y asimismo los acontecimientos y rituales más relevantes en los que participaban nuestros antepasados greco-romanos.

La escena reconstruye a partir de todos esos conocimientos, una celebración festiva en honor a Neptuno, el dios de los Océanos, tan amado como temido. 

Así nos dice Federico González en su Diccionario:

"Para los grecorromanos 
Poseidón-Neptuno, era el soberano del mar.
Hijo de Saturno, ayudó a su hermano
Zeus a destronar a su padre Saturno-Crono
y le fue entregado el reino de los mares
y océanos. Se lo suele representar con
un tridente, un carro y una corte llamada
«los viejos del mar», como Nereo con cualidades
proféticas. Su primer hijo fue Tritón
mitad pez mitad hombre, célebre por
tocar la caracola de modo original. Sus
amores con distintas ninfas y otras deidades
lo llevaron a engendrar a personajes
tan importantes como al cíclope Polifemo
e incluso a Jasón (protagonista de la
búsqueda del Vellocino de Oro). También
tenía poder sobre las tempestades y aun
sobre los terremotos por lo que era muy
temido cuando se enojaba; no había que
disgustarse con él. Sus hijos fueron cinco
pares de gemelos, y el mayor, hijo de una
Oceánide como los otros, gobernó la isla
de la Atlántida, según Platón.
Disfrutaba su primacía con su hermano
Zeus aunque se encontraba confinado a la
mar, pese a que su dominio se extendía a
lagos y ríos".

*
BIBLIOTECA HERMÉTICA
https://bibliotecahermeticaebook.blogspot.com/

sábado, 22 de diciembre de 2018

Solsticio de Invierno


Los ritos solsticiales y de año nuevo son ritos universales donde lo que se celebra es el triunfo de la lucha que establece la luz contra las tinieblas y en realidad lo que pretenden es la restitución del reino de Saturno, Señor del Tiempo y de la Edad de Oro. Ese es el significado que se da en casi todos los héroes solares y civilizadores, aquellos que vencen a las potencias de la oscuridad y del caos, representadas por todas las tradiciones y mitos por las entidades ctónicas y telúricas, tales como titanes, dragones, serpientes…. a las que se vence siempre con la luz, es decir con el rayo y las armas que la simbolizan, o sea, la espada o el hacha, especialmente la de doble filo.

También la copa, o el Grial, así como el fiel de la balanza, son símbolos identificables a la espada, en tanto que se trata siempre de un símbolo del eje del mundo, tal y como se representa en la Justicia. Recordemos que esta significación axial de la espada es la principal y la que le da su sentido más profundo.

Esta lucha contra lo monstruoso es la razón de ser del famoso combate del germánico Sigfrido, o del Caballero Cristiano San Jorge, representación humana de San Miguel arcángel, príncipe de las milicias celestes. O de la enseñanza del maestro Jesús, el propio Cristo, quien, recordemos, advirtió: "No vengo a traer paz sino espada", es decir justicia. Una espada cuyo poder nunca estuvo en la hoja sino en la fuerza de su Verbo.

Desde el punto de vista iniciático la luz es siempre símbolo de la inteligencia, representa una fuerza o energía divina que procede del fuego del espíritu, del mismo modo que la luz física proviene de la enorme masa de fuego que es el Sol. Ese es el sentido de la iniciación y por tanto todos estos arquetipos constituyen modelos ejemplares de ese combate interior que debe librar todo aquel que pretende alcanzar el Conocimiento de lo sagrado.

Para la tradición Cristiana, Jesús encarna esa acción iluminadora del Espíritu que penetra en la materia tenebrosa forzándola a pasar del caos al orden.

Dar a luz es alumbrar, y el Sol repite diariamente este rito cuando al salir por oriente ilumina el mundo sumergido en la oscuridad de la noche. Del mismo modo que el astro rey inicia su ascenso en la oscuridad de la noche, el nacimiento iniciático se cumple en la más completa oscuridad, en lo más secreto de la caverna del aprendiz, o sea en la cavidad del propio corazón, siendo esa la única iniciación válida.

Es bueno recordar que en verdad hay en todo el Universo una sabiduría natural, pero que en nada es comparable a la sabiduría del hombre. A eso se refieren los hermetistas cuando dicen que hay en el hombre una luz, que está fuera de la luz que nace de la naturaleza. Es la luz de la Inteligencia con la que el hombre capta, aprende y sondea los asuntos sobrenaturales. Y por eso se dice que es misión del ser humano comprender las cosas y no el llevar una existencia ciega entre ellas.

Por ello la característica de los ritos destinados a regenerar el tiempo es la realización de un rito armonizado con el ritmo del Universo, pues en definitiva toda actividad ritual e intermediaria dedicada a atraer las energías celestes a la Tierra, es un acto de magia, aunque, eso sí, las prácticas tienen efectos cuando el ánimo y la inteligencia están puestos en las verdades más elevadas, y en el Dios Supremo e incognoscible que está más allá de su propia Creación. M.A.D.



viernes, 21 de diciembre de 2018

PEQUEÑA BAILARINA. EDGAR DEGAS, 1881.



"La armonía suave del dulce canto
llega al oído hasta el corazón
de tal dulzura nace un vivo ardor
del cual surge la danza que tanto gusta".
Guglielmo Hebreo (1420-1484).

martes, 23 de octubre de 2018

LAS GUARDAS DEL PONCHO AMERICANO. ARTE Y TRADICIÓN (Texto y Video)



El poncho es una de las prendas de abrigo más sencillas y a la vez más eficaces de la historia. Una simple manta cuadrangular que se abre en su centro para introducir la cabeza, por lo que ha sido considerado un símbolo solar, pues así es como el astro aparece diariamente por el horizonte de la tierra, simbolizada por el cuadrado, de igual modo que el hombre saca su cabeza por la abertura del poncho.

Y aunque esta prenda es común a muchos pueblos arcaicos, pues su uso ha traspasado edades y océanos, ya que el mismo Homero describe una pieza igual, ha sido en el extremo sur de la América Indígena y gauchesca donde el poncho se afianzó, creando en torno a él una artesanía singular y un signo distintivo. Efectivamente, existe un amplio consenso en cuanto a que el origen de esta prenda es andino, o sea que  formaba parte de la vestimenta habitual de los pueblos nativos de esa región, aunque pronto fue adoptada por los criollos convirtiéndose en una de las vestimentas con más identidad de la Argentina al haber mantenido sus diseños característicos, o sea sus guardas, las cuales, procedentes de culturas derivadas de las tradiciones incas, siguen portando en sus colores y formas un código simbólico ancestral.

Federico González, a través del cual conocimos y nos enamoramos del arte tradicional de la América indígena, nos contaba que fue en la Pampa donde, con la arribada del caballo y el ganado vacuno y ovino, nació un nuevo hombre, “el hombre de a caballo”, es decir el gaucho, conocido por sus virtudes de jinete de la paz,   tejiéndose en torno a él una leyenda completamente imbricada en los hilos y guardas de su poncho, una prenda hecha en los telares indígenas con la que se arropó. 


Gaucho con su guitarra y su característica indumentaria
 Aquellos primeros ponchos estaban realizados con el pelo de la vicuña y el guanaco, pero pronto también se tejieron con la seda, cuyos gusanos llegaron en barcos procedentes de Valencia, donde esta industria estaba bastante desarrollada, y asimismo con la lana de las ovejas.

Un amigo nuestro porteño, anticuario y coleccionista de todo lo que está en relación con el mundo gauchesco (o sea su vestimenta y sus aperos, las boleadoras, la yerbamate, la guitarra y otros utensilios de plata y cuero),  Javier Eguiguren, al que conocimos a través de Federico, nos mostró la extraordinaria y bella colección que posee y que enseñaba a los que se acercaban a su galería de arte, en el barrio de la Recoleta, en Buenos Aires.

Nos decía este amigo que cada dibujo o guarda del poncho argentino representa a una región del país y que por eso no es igual una guarda Pampa que una guarda realizada por los aborígenes de la Patagonia. Hoy, en el “espacio libre” de nuestra Pinacoteca Simbólica nos hemos detenido a mostrar algunas de estas bellas guardas. Mª Ángeles Díaz

Pinacoteca Símbólica. El Poncho Gaucho. Arte y Tradición. Mª Angeles Díaz. Fuente de la imagen:
Museo Florencio Molina Campos, en la calle de su nombre en Buenos Aires.



martes, 2 de octubre de 2018

LA CIVILIZACIÓN ETRUSCA





Etruria fue una civilización que convivió con la romana y que habitó sobre todo la región de la Toscana y la Umbría (siglo IX a.C.). De esta estirpe de hombres casi no se sabe nada. Unos cuentan que eran autóctonos de esas tierras, otros en cambio creen que llegaron de Oriente. Dionisio de Halicarnaso, por ejemplo, asegura que esta civilización no se pareció a ninguna otra, ni en la lengua, ni en la forma de vivir.

Hesíodo y Herodoto también se refieren a los tyrrhenoi (del mar Tirreno, que baña la costa de la Toscana), que es como denominaban los griegos a este pueblo misterioso que fue asimismo una potencia marítima, una talasocracia, y se jactaban de ser hijos de reyes y patriarcas legendarios, y descendientes directos de Ulises y Circe, la maga conocedora de los secretos de las plantas. Efectivamente, tal como lo relata Esquilo, los etruscos elaboraban medicinas y practicaban lo que se denominó la “etrusca disciplina”, es decir, la aruspicina o ciencia de la adivinación. Un arte que era prerrogativa de la casta sacerdotal.

Precisamente, una pieza que nos llamó poderosamente la atención cuando por primera vez la vimos expuesta en un museo, es el "Hígado de Piacenza", que reproduce un hígado ovino en bronce, hallado cerca de Piacenza (Roma), el cual se encuentra totalmente grabado, dividido en pequeños sectores; 16 en el borde, que representan la bóveda celeste y se corresponden con los 16 dioses de la cosmogonía etrusca. Estos están orientados según los puntos cardinales, con 24 divisiones en el interior.

Parece ser que las ovejas desarrollan una enfermedad que deja huellas en el hígado, y a través de las correspondencias entre todas esas señales y los acontecimientos externos, se desarrolló una ciencia que se codificó según la matemática y la proporción. Hablamos de la aruspicina, de haruspex (“adivinador por el hígado”), ciencia que seguramente habían heredado en parte de Mesopotamia. Aunque se dice que estos sabios también leían las señales del destino a través del trueno.

Este hígado de bronce, de Piacenza (foto de abajo), hasta los dos primertos siglos antes de Cristo, fue utilizado como modelo para enseñar dicho arte basado en las vísceras de los animales sacrificados. Joseph Rykwert, en su libro La Idea de Ciudad, nos dice al respecto lo siguiente:

“Se consideraba el hígado como la sede de la vida, y de ahí se seguía que en todo animal consagrado a los dioses, cuyos movimientos más leves se observaban ansiosamente, el hígado, como punto focal de todo su ser, se convertía en una especie de espejo del universo en el momento del sacrificio”.

Estamos, como se ve, ante un pantáculo o "pequeño todo", en definitiva un modelo completo del cosmos.

Estos sacerdotes y augures etruscos tenían como símbolo de su saber y autoridad un instrumento llamado lituo, con el que median y delimitaban o señalaban el espacio. El lituo es una pieza también de bronce, es en realidad un báculo y tradicionalmente ha estado asociado a Zeus, y que se corresponde igualmente con el bastón que usan los sacerdotes cristianos en las ceremonias solemnes.

Entre los etruscos los arúspices gozaban de un gran poder, ya que sus vaticinios eran respetados por todos y por lo tanto condicionaban los acontecimientos más relevantes.

El romano Vitrubio se refiere a los etruscos como sus antepasados, y cuenta que este pueblo, y según su cosmogonía,

“Cuando erigían una ciudad o un establecimiento militar, sacrificaban algunos animales que pastaban sobre el terreno y examinaban sus hígados; cuando los de las primeras víctimas aparecían negros o deformes, sacrificaban otro para averiguar si tales peculiaridades eran debidas a la enfermedad o al alimento. Nunca empezaban a levantar los muros en un determinado lugar, sin antes haber practicado reiteradamente aquellos exámenes. Debían conocer previamente el vaticinio de los dioses".

Efectivamente Roma, que como sabemos fue un proyecto integrador siendo su nombre secreto 'Amor',  o sea Roma al revés, absorbió el legado de los etruscos, como ellos antes recibieron el legado de la civilización fenicia y griega.

Gracias a una pequeña investigación hemos podido comprobar que fue Cosme de Medici, y en general los hermetistas del Renacimiento, quienes comenzaron a reunir los restos arquitectónicos, y la estatuaria en general, creando la Arqueología como ciencia que ayudara a explicar no solo el pasado, sino el presente. Aquí queremos mencionar a toda la familia Medici, en especial al ya citado Cosme y a su nieto Lorenzo el Magnífico. Y también nombraremos como iniciadora de esta ciencia que hoy es tan prestigiosa hasta el punto de que cualquier ciudad actual posee un Museo Arqueológico, a Isabel d'Este (Hay un video sobre ella en mi Pinacoteca Simbólica). Para estos hermetistas, y también para nosotros

“Un museo arqueológico es en verdad un discurso donde se expresa lo antiguo (éste es precisamente el significado etimológico de arqueología), término que no debe ser confundido con lo viejo y lo caduco; más bien se relaciona con todo aquello que es perenne y que refleja las ideas o arquetipos universales. En este sentido lo antiguo es perfectamente actual. Y un museo arqueológico puede ser un lugar excelente de meditación (señalemos que la palabra Museo procede de Musa) si lo abordamos no con ojos de "especialista", sino como si se tratara de una evocación poética donde con toda probabilidad encontraremos una parte o aspecto olvidado de nosotros mismos”(1)

Todos estos personajes a los que les pudimos seguir el rastro, son efectivamente quienes comenzaron a reunir y conservar el arte etrusco, siendo la colección de Florencia que ellos iniciaron, la más completa. Piezas todas ellas halladas en tumbas principescas de las ciudades más importantes de Etruria.

Por las figuras, siempre recostadas sobre las tapas de los sarcófagos, y las pinturas que decoraban la sala funeraria junto a los objetos personales, puede verse que esperaban tener una vida plácida y alegre en la otra vida. Todas las imágenes que hemos visto de la pintura etrusca son así, alegres, de una gran delicadeza y muy  coloristas, lo cual es muy sintomático teniendo en cuenta que todas las que se han conservado estaban decorando las cámaras fúnebres. 

También puede apreciarse en ellas cómo se vestían los etruscos, por ejemplo las mujeres  llevaban túnicas bordadas, sujetas con broches de oro, plata y ámbar. Llevaban brazaletes, collares, pendientes con refinadas decoraciones que recuerdan las que describe Homero en la Ilíada y la Odisea. Es decir, la forma en que vestía por ejemplo Penélope o Helena de Troya. 

De esas pinturas se ha dicho que es la primera página de la pintura italiana. Y la misma delicadeza y frescura que desprenden se ve en la orfebrería y joyería donde se destaca el gusto por la filigrana y las formas livianas, tendentes siempre a lo aéreo y sutil. Mª Ángeles Díaz

(1)La cita se encuentra en Introducción a la Ciencia Sagrada Programa Agartha. Federico González y Colaboradores, publicado en el número 25-26 de la revista Symbolos Arte – Cultura – Gnosis. PDF en la red: http://introduccionalsimbolismo.com/Programa_Agartha.pdf

(2)Esta nota se inicia en una exposición en Barcelona titulada “Príncipes Etruscos. Entre Oriente y Occidente,” a la que asistí con Federico González y Francisco Ariza. De ella se hizo una reseña que se publicó en el blog Desde mi Ventana. Hacia los mares de un mundo simultáneo:  http://dmiventana.blogspot.com/2008/04/prncipes-etruscos-entre-oriente-y.html



Hígado de Piacenza


La foto de la pieza etrusca de arriba, se encuentra en el Museo de Altes. Berlín