domingo, 6 de marzo de 2016
jueves, 25 de febrero de 2016
La impronta del saber, Reseña del Viaje Mágico-Hermético a Andros. Una Aventura Intelectual. de Mª Ángeles Díaz
Por Alberto Pitach en SYMBOLOS.COM
"Explora el río del alma, de donde, o de cuyo orden has surgido, para que aun cuando te hayas convertido en sirviente del cuerpo puedas nuevamente elevarte al orden del que has descendido, uniendo obras a la razón sagrada." Oráculo 172
Sumergirse en la lectura de este libro es sumergirse en la historia de las ideas narradas desde una perspectiva intelectual que toma al Renacimiento como eje del saber, como nudo entre las distintas civilizaciones que superpuestas conviven en el omphalos del tiempo; la caldea, la egipcia, la griega o la moderna, todas caben en el vientre del ser del tiempo. Ese mismo ser que sabe que no es por el maridaje que se conoce sino por el acercamiento y el conocimiento de entidades numénicas ordenadas jerárquicamente que comparten un origen común, único destino del hombre y de cualquier civilización, sea esta esplendorosa como la Atlante o decadente como la moderna. Todas están latentes ahora aunque no sean compartidas por casi ningún ciudadano, aquí están cuatro letras combinadas que evocan y transportan al lector a un tiempo otro. Más allá de la razón y del calendario, de los hechos y los nombres, del aspir y el expir. Aquí permanece el guía de Andros.
La autora se vale de multitud de ciencias para dar testimonio de que éstas son el camino que tiene el hombre para conocer y por ende comprender lo que no tiene fin y mostrar así que no son un fin en sí mismas. Se presentan una tras otra: la Geografía, la Botánica, la Historia, la Oratoria, la Retórica, el Arte del hilado, de la Construcción, de las buenas maneras, etc. Aunque por encima de todas ellas brillando de forma esmeraldina aparece el amor por Sofía, la Filosofía penetra por cualquier narración de esta edición del saber, desde una sencilla sala de espera hasta la más alta reunión cortesana.
La narrativa es de una belleza fulgurante análoga a la pureza del alma de quien presta sus manos a la deidad para que esta se haga una y describa el paraíso allá donde quiera que este, en este caso Andros, aunque siempre en la Memoria.
Y es que la autora ha generado su propio islario, aunque ahora la cartografía esta signada en lo invisible, en los puntos donde convergen las ideas universales. Aquí, en todas partes. De radio en radio se viaja por toda la rueda de la mano de Hermes a través del lenguaje por un universo simbólico que es a la vez el lenguaje del alma del hombre.
De belleza apolínea es el capítulo dedicado a Safo, la cantora de Mitilene. Pues no todos los días uno escucha a la décima musa recitando conmovedoras poesías sobre el amor o sobre las bodas arquetípicas, relatos cargados de enseñanza, desbordantes de belleza, de armonía, sonido, de movimiento ritmado y de luz; de vida al fin y al cabo. En palabras de la autora sobre Safo se puede decir de este libro que:
Devolver a la actualidad (de actuar) el método de conocimiento tal y como fue concebido, no ya como un acumulado de presuntuosos saberes, jugosas bases de datos u otras minutas modernas sino como
Se ve por tanto la generosidad que caracteriza a la verdadera educación, la que se recibe ras la muerte, con los ojos contemplando y las manos trabajando.
Para terminar dejando todo en manos de cada uno, rendirse a la deidad en un acto de fe, de certeza, mostrar como la multitud de nombres propios que aparecen en el libro y encarnan el saber universal no son nadie, nadie en toda su amplitud, como negación del Ser. Pues son seres que se han visto rendidos a algo que les sobrepasa y enamora por encima de cualquier circunstancia espacio-temporal.
"Deja que la profundidad inmortal de tu alma te guíe, pero levanta tus ojos honestamente hacia lo alto." Oráculo 174
Entrecomillado primero y último oráculos caldeos. Los intermedios aparecen en Viaje Mágico-Hermético a Andros, Una Aventura Intelectual, de Ma Ángeles Díaz.
"Explora el río del alma, de donde, o de cuyo orden has surgido, para que aun cuando te hayas convertido en sirviente del cuerpo puedas nuevamente elevarte al orden del que has descendido, uniendo obras a la razón sagrada." Oráculo 172
"Nada es más dulce que el amor.
Todo otro placer viene después"
Safo, p.81
Sumergirse en la lectura de este libro es sumergirse en la historia de las ideas narradas desde una perspectiva intelectual que toma al Renacimiento como eje del saber, como nudo entre las distintas civilizaciones que superpuestas conviven en el omphalos del tiempo; la caldea, la egipcia, la griega o la moderna, todas caben en el vientre del ser del tiempo. Ese mismo ser que sabe que no es por el maridaje que se conoce sino por el acercamiento y el conocimiento de entidades numénicas ordenadas jerárquicamente que comparten un origen común, único destino del hombre y de cualquier civilización, sea esta esplendorosa como la Atlante o decadente como la moderna. Todas están latentes ahora aunque no sean compartidas por casi ningún ciudadano, aquí están cuatro letras combinadas que evocan y transportan al lector a un tiempo otro. Más allá de la razón y del calendario, de los hechos y los nombres, del aspir y el expir. Aquí permanece el guía de Andros.
La autora se vale de multitud de ciencias para dar testimonio de que éstas son el camino que tiene el hombre para conocer y por ende comprender lo que no tiene fin y mostrar así que no son un fin en sí mismas. Se presentan una tras otra: la Geografía, la Botánica, la Historia, la Oratoria, la Retórica, el Arte del hilado, de la Construcción, de las buenas maneras, etc. Aunque por encima de todas ellas brillando de forma esmeraldina aparece el amor por Sofía, la Filosofía penetra por cualquier narración de esta edición del saber, desde una sencilla sala de espera hasta la más alta reunión cortesana.
"La intención no es devolverles la memoria a esos parajes y a los héroes que los poblaron, y que me asaltan continuamente en el camino, sino que estos antepasados me la devuelvan a mí. Y porque lo interesante y emocionante del asunto es comprobar que las señales que de continuo recibimos, mezcladas entre cientos de cosas aparentemente inconexas, están concatenadas y que más bien se trata de afinar el oído, o mejor, encontrar el hilo vertical que las une como perlas ensartadas por el destino, haciéndonoslo todo más comprensible".
La narrativa es de una belleza fulgurante análoga a la pureza del alma de quien presta sus manos a la deidad para que esta se haga una y describa el paraíso allá donde quiera que este, en este caso Andros, aunque siempre en la Memoria.
"Está claro que estas cosas suceden, y uno puede conocer de otras veces estos momentos mágicos donde todo se vuelve un libro abierto emitiendo señales de un tiempo simultáneo."
Y es que la autora ha generado su propio islario, aunque ahora la cartografía esta signada en lo invisible, en los puntos donde convergen las ideas universales. Aquí, en todas partes. De radio en radio se viaja por toda la rueda de la mano de Hermes a través del lenguaje por un universo simbólico que es a la vez el lenguaje del alma del hombre.
De belleza apolínea es el capítulo dedicado a Safo, la cantora de Mitilene. Pues no todos los días uno escucha a la décima musa recitando conmovedoras poesías sobre el amor o sobre las bodas arquetípicas, relatos cargados de enseñanza, desbordantes de belleza, de armonía, sonido, de movimiento ritmado y de luz; de vida al fin y al cabo. En palabras de la autora sobre Safo se puede decir de este libro que:
"...es tal su poética apasionada, su fuerza conmovedora y el laureado estilo alegre con el que crea su literatura, que sus textos trascendieron a otros libros y a otros autores que los citan en sus obras."
Devolver a la actualidad (de actuar) el método de conocimiento tal y como fue concebido, no ya como un acumulado de presuntuosos saberes, jugosas bases de datos u otras minutas modernas sino como
"...una forma mágica y teúrgica de educación, que los méritos y dones de uno sean espejo para el otro."
Se ve por tanto la generosidad que caracteriza a la verdadera educación, la que se recibe ras la muerte, con los ojos contemplando y las manos trabajando.
"Todo lo cual forma parte de la magia teúrgica que acaba confirmando que uno es la misma sustancia que las imágenes que le alimentan."
Para terminar dejando todo en manos de cada uno, rendirse a la deidad en un acto de fe, de certeza, mostrar como la multitud de nombres propios que aparecen en el libro y encarnan el saber universal no son nadie, nadie en toda su amplitud, como negación del Ser. Pues son seres que se han visto rendidos a algo que les sobrepasa y enamora por encima de cualquier circunstancia espacio-temporal.
"Todo para que la Tradición continúe estando viva y no muera. Siguiendo aquella máxima de «dar, recibir y devolver»."
"Deja que la profundidad inmortal de tu alma te guíe, pero levanta tus ojos honestamente hacia lo alto." Oráculo 174
Entrecomillado primero y último oráculos caldeos. Los intermedios aparecen en Viaje Mágico-Hermético a Andros, Una Aventura Intelectual, de Ma Ángeles Díaz.
viernes, 12 de febrero de 2016
Clío, Musa de la Historia
"C lío: que preside la Historia, y que canta la "gloria" de los hombres y la "celebración" de los dioses, siendo sus atributos la trompeta heroica y la clepsidra" Introducción a la Ciencia Sagrada. Programa Agartha Federico González Frías y Colaboradores (Publicado en la Revista SYMBOLOS. Arte Cultura Gnosis, nº 25-26).
A esta Musa se la suele representar como una joven coronada de laurel, como todas las seguidoras de Apolo, y portando una trompeta y un libro o pergamino. También porta instrumentos para medir el tiempo, como la clepsidra, reloj de agua que mide el tiempo también en la obscuridad de la noche, cuando los relojes de sol han dejado de hacerlo, y un globo terráqueo indicado esto que su canto de alabanza todo lo abarca.
Musa Clío. Acuarela. Reproducción tomada de los frescos de la Casa Félix. Pompeya.(Fuente: http://numismaticantigua.blogspot.com.es/
Sobre mi libro "Viaje Mágico Hermético a Andros. Una Aventura Intelectual"
Con algunos de mis queridos amigos de "La Colegiata" tras la presentación, junto a Francisco Ariza, de mi libro "Viaje Mágico Hermético a Andros. Una Aventura Intelectual. 7 de Enero de 2015. Biblioteca Pública Arús. Barcelona.
LA PUBLICACIÓN DE ESTE LIBRO EN SYMBOLOS FUE GRACIAS A LA INICIATIVA DE FEDERICO GONZÁLEZ
Poco tiempo después el libro se volvió a presentar en la Librería Alibri, también de la ciudad condal. En esa ocasión tuve el gusto de ser acompañada por Mireia Valls, directora del Centro de Estudios de Simbología de Barcelona, y José Manuel Río, secretario de la Revista "SYMBOLOS. Arte - Cultura - Gnosis".
Ver Video Presentación con Francisco Ariza y la autora en la Biblioteca Arús
Presentación en Alibri con José Manuel Río
Las imagenes pertenecen a un vídeo grabado por SYMBOLOS que estaba ubicado en este lugar y que ha sido retirado de la red, inexplicablemente, junto a un centenar de artículos, reseñas de libros, notas y vídeos con presentaciones de libros y conferencias donde intervenía Federico González (como es el caso de la presentación de su Diccionario), Francisco Ariza y otros de sus colaboradores más cercanos. (nota añadida el: 22-7-22).
martes, 26 de enero de 2016
Notas Sobre el Zen
Esta concepción básica del Zen (cuyo nombre deriva del sánscrito Dhyana, contemplación o meditación) toma como método para restaurar esa conciencia en el ser humano una serie de disciplinas y prácticas artísticas destinadas a provocar el vacío mental del alumno, con el fin de que éste quede libre de ataduras psicológicas, libre de conceptos de toda clase, de ideas preconcebidas, esto es virginal o vacío, pues sólo así estará cualificado para comprender las enseñanzas del Zen, diseñadas por antiguos maestros para conducir, al que lo busca, al conocimiento de sí mismo, clave con la que se abren todos los caminos hacia el conocimiento del Ser Universal.1 Esta es la síntesis de toda la enseñanza Zen, y es en esta simplicidad donde radica su dificultad para expresarla. A medida que uno se adentra en el estudio de estas doctrinas orientales, mucho más difícil se hace poderlas definir. Es más el clima en el que uno queda envuelto, que algo que se pueda fijar o enunciar fácilmente, y aunque podrían haber otras vías desde occidente para penetrarlas, pues tenemos la seguridad de que nada es imposible para la revelación del Espíritu o Inteligencia Universal, sí reconocemos que es gracias a los puentes intelectuales que han establecido autores tradicionales como René Guénon, Federico González, Mircea Eliade, Alan Watts2 o D.T.Suzuki, entre otros, que podemos tratar de explicar nuestra propia comprensión de estas doctrinas, con el único propósito de hacer notar que todas las formas que vehiculan el Conocimiento de la Realidad de Ser son soportes igualmente válidos para todo aquel que busca conocer esa Verdad Transcendente, siempre y cuando uno esté dispuesto a no comprometerse con nada que no sea esa misma Verdad. Es más, esos distintos modelos de expresión que adopta la Tradición Unánime se apoyan entre sí, de modo que una determinada idea o símbolo, puede que se comprenda con mayor claridad al darle un enfoque desde otra perspectiva tradicional, pues éstas no son sino como impresiones plásticas de un mismo "paisaje": el Cosmos. Son manifestaciones del espíritu creador que se encarna en los pueblos y las razas de una manera determinada y que se refleja en su cosmovisión. Las comparaciones que podemos establecer con el modo de ver y entender la vida los diferentes pueblos y civilizaciones de la Tierra, prestando atención a sus símbolos, sus ritos y mitos, sus expresiones artísticas y todo aquello que configuró su historia y su cultura, resulta un método muy provechoso para el estudio de la Ciencia Sagrada, por cuanto uno advierte la coincidencia en lo esencial: la idea de Unidad del Universo, que todas ellas comparten. Mª Ángeles Díaz. Revista SYMBOLOS Arte - Cultura - Gnosis
sábado, 9 de enero de 2016
En pos de Deméter. Sobre los Mitos

Deméter.
Los mitos y las historias de los dioses son símbolos que nos ponen en contacto con un modo de pensar ancestral, haciéndonos partícipes de las fuerzas ordenadoras que rigen el mundo. Los mitos son símbolos muchas veces orales, códigos herméticos que transmiten una enseñanza mostrando el modo en que los pueblos antiguos entendieron el Ser del Mundo. Formando un conjunto unitario con el símbolo y el rito, los mitos tratan acerca de las entidades arquetípicas y de los orígenes sagrados de la cultura. Se trata de relatos del plano intermediario, los que ponen al hombre en relación con la deidad, es decir consigo mismo, con su ser esencial. Por estar sustentados en una misma realidad, la de los seres humanos y el Cosmos que habitamos y del que formamos parte, los mitos son universales y es por ello que encontramos tan claros paralelismos entre los mitos de distintos pueblos tradicionales, pues en realidad estos se refieren siempre a principios eternos e inmutables. Por eso comprender la Unidad esencial contenida en las distintas mitologías, es en realidad comprender lo que sería la verdadera unidad de la cultura humana.
De ahí que el relato mítico contenga una historia y una metahistoria y sea núcleo de enseñanzas y revelaciones verdaderamente valiosas, las cuales amplían y universalizan nuestra conciencia coadyuvando así a la posibilidad de que se haga en nosotros el Conocimiento. Se trata, pues, de una enseñanza simbólica e iniciática que utiliza como vehículo de expresión para trasmitir las verdades más elevadas el lenguaje emotivo de la poesía y la fuerza intrínseca de la transmisión oral y escrita, las que tienen que ver con el Verbo divino que el ser humano expresa a su nivel, si es capaz de vivir de acuerdo al modelo propuesto por los mitos (los que expresan ese Verbo), ya sea de forma individual o colectivamente, pues como dice Federico González, el mito
"además de revelar verdades cosmogónicas y proponer un modelo ejemplar de vida y realización, es el factor aglutinante que ha dado cohesión a la existencia de los innumerables pueblos, posibilitando así su organización social".1Desde luego estas enseñanzas que podemos obtener al estudiar el mito no están referidas a ningún tipo de norma de conducta ni a reglas morales, pues éstas nunca han sido cosas estables sino que están expuestas a la variación continua según los tiempos y grupos humanos. Las conductas a las que aluden los mitos son arquetípicas y por lo tanto válidas para todo tiempo y lugar. Desde el punto de vista de la Tradición Hermética, desde el que siempre nos situamos, es su vigencia y actualidad lo que da al estudio de los mitos todo su valor, por lo que muy poco nos puede interesar la visión "arqueologizante" y clasificatoria propia del mundo "oficialista". Como Ciencia Simbólica, la mitología expresa a través de las aventuras, relaciones familiares, amores, lances y demás acontecimientos entre los dioses (así como el modo en que aparecen implicados en esas aventuras, sus atributos, etc.), una lectura arquetípica y mágica del mundo, lo cual forma parte del núcleo de enseñanzas iniciáticas de la Ciencia Sagrada, la mayor engendradora de ideas, ya que a través de sus disciplinas, basadas sobre todo en el estudio y comprensión de los códigos simbólicos, se logra establecer las correspondencias y analogías permanentes que hay entre las fuerzas invisibles de la naturaleza y el plano de la manifestación donde estas fuerzas se concretizan. Los hombres no crean a los dioses, sino que los descubren y los interpretan, es decir, se nos revela su nombre a través de sus arquetipos o principios inmutables, los que manifestados en todos los fenómenos naturales, tanto físicos, anímicos y espirituales, astrales o telúricos, nos permiten entender parte del misterio de la Vida.
Los mitos son por tanto la explicación simbólica que los hombres dan a todo aquello que, aun siendo un enigma, se muestra como lo más real de la existencia. Se trata de la expresión del misterio de la Creación y del Orden y equilibrio entre los opuestos aparentes (como lo femenino y masculino, yin y yang, simpatía y repulsión) con que ésta se manifiesta. Sin embargo la principal enseñanza contenida en este código simbólico se halla en el propio nombre Mito que equivale a misterio; mito y misterio provienen de la raíz muein que significa callarse, en alusión al silencio interior con que finalmente debe recibirse la iniciación a estos códigos sagrados y a los misterios de la existencia. Cualquier pequeña investigación nos lleva a comprobar que todas las grandes culturas de la historia, y todos los pueblos arcaicos, han descubierto al principio de su tiempo a sus dioses, es decir, han percibido al Ser Universal expresándose en la naturaleza de su entorno, en su geografía, el paisaje, mares, ríos, fuentes, montañas, volcanes y astros, especialmente se han fijado en el Sol y la Luna. También los han observado en los ritmos y los períodos celestes, en todos los fenómenos naturales y atmosféricos, así como en el efecto que dichas energías tienen sobre el resto de seres, tanto del reino animal, vegetal como mineral y por supuesto humano. Estas relaciones de energías cósmicas y telúricas, productoras de cambios climáticos y rítmicos (tales como lluvias, periodos de sequía, tormentas o la división de las estaciones del año, etc.), y la repercusión de todo ello sobre los ciclos vegetales han mostrado, por ejemplo, a entidades que se revelaban en dichos procesos agrarios, constituyéndose estas revelaciones en el símbolo de la impronta con que los dioses han signado a ese pueblo determinado al otorgarles unos conocimientos y una Tradición cultural y con ella un ligamen con los verdaderos misterios del Universo. Es así que algunas leyendas relacionadas con los símbolos agrarios constituyeron en el tiempo una enseñanza iniciática y espiritual, y el soporte para ciertos rituales mistéricos con los que se transmitía la clave de acceso a la Unidad del Ser a través de sus manifestaciones. En este caso la naturaleza vegetal dado que ésta es una teofanía que muestra de una manera clarísima que todo está indisolublemente ligado, incluida la vida y la muerte o la muerte y la resurrección. Puesto que tiene que ver con nuestros orígenes culturales, nos referiremos en particular al Panteón griego y romano, especialmente para empezar diciendo que es inabarcable pues a la gran cantidad de dioses, semidioses, démones, héroes y ninfas que legislan el Universo, se une una larga lista de aventuras verdaderamente muy enigmáticas, ya que a veces idénticos dioses aparecen asociados entre sí con parentescos diferentes y nacimientos producidos en distintos lugares y circunstancias, y otras cosas imposibles desde un punto de vista plano o rasante, pero que cobran significado a medida que se comprende el sentido trascendente que tienen estas leyendas y se comprueba que tratan de ideas arquetípicas, esenciales para la verdadera vida intelectual y espiritual del hombre, ya que suponen modelos ejemplares a seguir por éste. Se ha comparado la mitología greco-romana con la de las culturas hindúes y precolombinas, en especial la azteca y la maya, por la cantidad de dioses que todos estos pueblos llegaron a conocer y de los que se alimentaron para crear sus grandes civilizaciones. En efecto, para toda sociedad que se organiza bajo los patrones de sus dioses, todo acto es un rito, esto es, un gesto o comprensión realizado de acuerdo a un orden arquetípico, ritmado al compás de los ciclos cósmicos y telúricos. En este sentido los ritos agrarios nacen con la agricultura, que es celeste y terrestre a la vez, como también es el caso de la construcción íntimamente ligada con la agricultura, pues ambas surgen del asentamiento de los pueblos, y de los que organizan el espacio y el tiempo mediante la creación de calendarios cosmogónicos, que son por ello reveladores de la realidad del mito como vehículo de lo suprahumano y supracósmico. Es por ser arquetípica que la historia mítica actúa como transmisora de un Saber inmemorial y suprahumano ligado con el misterio de la Creación. Por eso la mitología y el conocimiento que ella vehicula constituyen un medio para ponernos en relación con el plano donde nacen las ideas, plano que en el mapa del árbol cabalístico se sitúa en Atsiluth.2
Deméter. Relieve
Se trata de un conocimiento, el que vehicula el mito, que nos ayuda a ver que nuestra existencia y la del Universo tienen un Principio que por definición es anterior a toda creación o determinación. Ese Principio, o Unidad, al manifestarse crea también las relaciones y las jerarquías entre los dioses. Por eso descubrir los arquetipos y las ideas con las que estos se expresan e identificarlas en nosotros mismos supone vivir en el mundo inteligible al que alude Platón, lo que nos ubica inmediatamente en un tiempo completamente otro al ordinario o profano. Es el tiempo de los dioses, el tiempo sagrado de los orígenes que se hace presente y coexiste con el tiempo de los hombres, y es esta coexistencia en verdad la que salva o rescata al hombre al darle la posibilidad de reconocer sus estados superiores, pues precisamente hacia la toma de conciencia de esos estados conduce la iniciación a los misterios.
Continúa en la "Revista SYMBOLOS. Arte - Cultura - Gnosis".
jueves, 15 de enero de 2015
Reseña de Francisco Ariza al libro: Viaje Mágico Hermético a Andros
Reseña de la presentación por Francisco Ariza. (Publicada en su Facebok)
Hace dos días, el jueves día 8, se presentó en la Biblioteca Arús de Barcelona el libro: "Viaje Mágico-Hermético a Andros. Una Aventura Intelectual", de Mª Angeles Díaz, y editado por SYMBOLOS. El acto corrió a cargo de la propia autora y de Francisco Ariza. Recogemos algunas de las frases que se dijeron durante el acto:
"Este libro es un viaje que la autora realiza por el espacio tridimensional de su alma, refrescando su memoria en las aguas siempre vivas de los mitos y los símbolos universales, que son los códigos que ella ha recibido de una Escuela de Pensamiento fundada por Federico González Frías y sustentada en su obra cosmogónica y metafísica".
"Es dicha obra la guía permanente en su 'aventura intelectual', es decir en la continuación de su propia realización interior, reconociéndose en las huellas que la Tradición Hermética y el pensamiento de Platón han dejado impresas en la cultura de Occidente, visitando algunos de los centros neurálgicos donde se gestaron las ideas que la hicieron posible, y desde donde éstas se irradiaron, llegando hasta nuestro días."
"De su mano visitamos Florencia, Siena, la región y los paisajes de la Toscana, Mantua, Ferrara, Milán, Urbino, Madrid, Barcelona, París, Atenas, la islas cícladas del mar Egeo, como Delos, cuna de Apolo. También nos traslada a Delfos donde estuvo el más famoso oráculo de la Antigüedad consagrado al dios hiperbóreo, y por supuesto Andros, la 'isla verde'. Andros, consagrada a Dionisos y donde éste esposó con Ariadna…"
"Podría decirse que el viaje comenzó con una palabra: Andros, cuya sonoridad vibró como un eco dentro de la autora, evocando imágenes e ideas muy recónditas que habitan en la memoria, casi olvidadas. Algo análogo a: "En principio fue el Verbo". Unas imágenes e ideas que en un momento dado son las que te dan la fuerza para emprender un camino, un viaje que te lleve hacia la luz, y para ella esa fuerza estaba presente en el sonido de la palabra Andros, que justamente significa hombre en sentido genérico, que también contiene a la mujer: o sea andrógino".
"Por sus páginas desfilan toda una serie de personajes y eslabones de la cadena áurea, filósofos, poetas, artistas y artesanos, hombres de ciencia, metafísicos. Ellos han sido los que han transmitido esas ideas y las han fomentado a través de su recreación permanente, para seguir manteniéndolas vivas a lo largo del tiempo."
"Se habla por supuesto de Hermes y Platón, de Pitágoras, Safo, Ovidio, Virgilio, Cicerón, Horapolo, Proclo, Filóstrato, Miguel Pselos, Dante y los Fieles de Amor, Gemisto Pletón, Cristóforo Buondelmonte, los cardenales Bessarión y Nicolás de Cusa, Marsilio Ficino, Pico de la Mirandola, los Medici, Isabel d'Este, Bernardo y Pietro Bembo, Baltasar de Castiglione, Federico de Montefeltro, Guglielmo Hebreo, Leonardo da Vinci, Luca Pacioli, etc."
"La autora, con una escritura fresca y ágil, nos abre puertas hacia las que acceder a esos personajes y sus obras sobre la Filosofía Perenne, y nos recuerda otras formas de viajar, aquellas que emprendían los 'nobles viajeros', como son llamados los iniciados de todos los tiempos. Desde la cartografía de Buondelmonte y de Sonetti hasta la hermosa tapicería renacentista donde se recoge ese mito civilizador que fueron los amores de Hermes y Herse, pasando por la poesía de Safo, los 'Hieroglyphica' de Horapolo, las 'Imágenes' de Filóstrato, las pinturas de Tiziano y de Andrea Mantegna, los grabados herméticos de Jacobo Barbari y de Alberto Durero, entre otros, las Cortes de Amor (esa utopía descrita por Castiglione en 'El Cortesano'), la arqueología de Delos, la recopilación del 'Corpus Hermeticum' y de los 'Oráculos Caldeos' realizada por el neoplatónico bizantino Miguel Pselos, autor también de una Cronografía o 'Historia de los Emperadores de Bizancio...', libros y pensamientos que la autora recoge y sintetiza en viaje mágico-hermético".
"El libro, aunque recala en varias épocas, se centra sobre todo en el Renacimiento, cuyo epicentro fue la Academia Platónica de Florencia dirigida por Marsilio Ficino. Podríamos decir que es un libro renacentista, cuyas numerosas láminas y grabados (varios de ellos en color) no son un añadido a los textos, sino que son parte de lo que en ellos se dice. Se invoca a la belleza para atraer a las Musas, hijas de la Memoria, las que todavía continúan acudiendo a la fuente Castalia, al pie del monte Parnaso, en realidad imágenes simbólicas de lugares significativos de nuestra propia geografía interior…"
De las palabras de la autora presentando su trabajo extraemos lo siguiente:
"Debo decir que el libro está dedicado a Federico González Frías como guía intelectual, no solo porque alentó este viaje a Andros, y por haber hecho esta edición y portada tan bonita, junto con Josemanuel Río (secretario de la revista Symbolos), sino por habernos enseñado una forma de viajar por la Geografía, la Historia, el Mito y los propios espacios del alma."
"Quiero referirme en primer lugar al título, porque en él se resume muy bien todo el libro. Es un viaje mágico-hermético porque todos los personajes relevantes y los hechos más destacados, no sólo están vinculados con la isla de Andros sino como ha dicho antes Francisco también con la Tradición Hermética y el pensamiento de Platón".
"Este libro nace como un hijo de Las Utopías Renacentistas, y por tanto del clima que en él crea Federico al mostrarnos ese periodo histórico donde un núcleo intelectual, en torno a la figura de Marsilio Ficino, consiguieron renovar la Cultura. Y no es que todos estos personajes estuvieran coordinados para llevar a cabo esa utopía, sino que, como nos decía Federico cuando le comentaba sobre el logro de estos personajes: 'todos juntos, y desde distintos lugares, remaron en una misma dirección.' "
"El libro es la crónica de un viaje sobre las cosas y las ideas que se van descubriendo, recordando, actualizando, de una historia y un paisaje cuya gracia reside en que son espejos de nuestra propia historia y paisajes interiores, o sea el mandala tridimensional de nuestra existencia."
"No es casual que Clio, la musa de la Historia, sea portadora de una trompeta con la que difunde la gesta de los héroes, un reloj (el tiempo y su sucesión) y un libro donde consigna todo cuanto de significativo sucede entre los hombres y entre éstos y los dioses. Algunos le colocaron la bola del mundo, como Andrea Mantegna en su famoso Tarot, indicándose con ello que la ciencia que esta celebra en realidad lo abarca todo."
"Andros, una misteriosa isla de la que no sabía nada hasta que Federico la destacó en Las Utopías Renacentistas como un lugar significativo, y en especial para la Academia Platónica de Florencia, con el que comenzó un resurgir de la Tradición a través del trabajo que sus miembros desempeñaron al recopilar aquellos textos que venían sobre todo de Bizancio, y traducirlos, estudiarlos, comentarlos y difundirlos, adaptando a sus tiempos aquella Antigua Sabiduría".
"Hemos comprobado por qué Andros, la isla más verde de las Cícladas, está desde antiguo consagrada a Dionisos, el dios de la vida y sus misterios, de la alegría y del vino…".
"Queremos referirnos a algunos de los personajes que hemos ido encontrando durante el periplo, y con los que, tal y como nos anunciaba Federico, ha merecido la pena detenerse en el camino":
"Safo: la cantora de Mitilene, que creó una Escuela para mujeres a las que enseñaba el arte de las Musas y que se encontraba bajo el advocación de Afrodita, a la que llamaba Compañera".
"Cristóforo Buondelmonte: que no sólo rescató Hieroglyphica, el libro de Horapolo del Nilo, y con él la traducción de los jeroglíficos, es decir, del significado del lenguaje secreto del sacerdocio egipcio, sino que a este autor le debemos el haber realizado el primer islario de la historia, el de las Cícladas, indicando en él los restos arqueológicos, templos, etc., que aún pudo ver, todo lo cual puso en relación con los datos recabados de Homero…".
"Una vez llegó a manos de Ficino enseguida reconoció en los Hieroglyphica su importancia, pues de ellos nace la emblemática alquímica: Alciato, Michael Maier, Durero, etc. siendo además, la clave que sirvió a Champollion para descifrar la piedra de roseta".
"Filóstrato, que nos enseñó como debe ser la iniciación a la pintura de un joven. Cómo deben mezclarse los colores para que denotes en el lienzo las horas del día, y asimismo cómo deben pintarse los dioses, cuales son los atributos que deben acompañarlos, cual es la razón. Por qué hay pintores diestros con los pinceles y otra clase que aunque no saben pintar son los que están capacitados para dirigir y enseñar a otros…".
"Baltasar Castiglione: que con su libro, y las veladas nocturnas de los humanistas celebradas en el palacio de la Duquesa de Urbino, nos ha introducido de lleno en el ambiente Cortesano, mostrándonos en qué consistieron los juegos de la Corte, las conversaciones elevadas que mantenían y los personajes que por ellas transitaban, como Leonardo, Rafael, Luca Pacioli, Giuliano de Medici, Cristóforo Romano…
"Las Cortesanas: como Isabel d'Este, que nos muestra la verdadera función que tuvieron estas "donas de palacio" a favor de la Cultura en general, y de la educación de los niños, en especial los que debían gobernar, dado que consideraban que el mayor logro de una Corte era tener ciudadanos cultos. Mujeres que tuvieron que dirigir ellas solas los destinos de estas Cortes, las cuales funcionaban como pequeños Estados, mientras que sus esposos debían, al mando de sus tropas, mantener la seguridad durante las continuas guerras que hubo en esa época".
"A Isabel se le debe la traducción del libro 'Imágenes' de Filóstrato, que realizó junto al platónico y miembro de la Academia de Florencia Mario Equicola, y en especial se debe a ella que los pintores que estaban bajo su influencia no se dejaran llevar por su imaginación cuando pintaban obras mitológicas, sino que se ajustaran a su verdadero simbolismo".
La presentación acabó con esta cita del libro:
"Todo destino contiene muchos viajes, y durante el trayecto, en cada uno de ellos, como en un juego de naipes sagrado, todas las posibilidades están contenidas y por ello siempre se presentan analogías y enseñanzas que nos permiten jugar la gran partida, el gran viaje de nuestra vida (…) Precisamente recuerdo haber leído en 'Las Utopías Renacentistas' de Federico lo siguiente:
'El hombre lleva en sí el ansia de ampliar sus horizontes, lo que equivale en el exterior al viaje a la novedad de otras tierras. Arriesga la vida en ello, se juego entero. Pero no sabe que está simbolizando lo que es la mayor apetencia del alma: el conocerse a sí misma, es decir, la aventura del viaje interior inmensamente más rica que cualquier Eldorado' ".
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