martes, 23 de octubre de 2018

EL PONCHO. ARTE Y TRADICIÓN



El poncho es una de las prendas de abrigo más sencillas y a la vez más eficaces de la historia. Una simple manta cuadrangular que se abre en su centro para introducir la cabeza, por lo que ha sido considerado un símbolo solar, pues así es como el astro aparece diariamente por el horizonte de la tierra, simbolizada por el cuadrado, de igual modo que el hombre saca su cabeza por la abertura del poncho.

Y aunque esta prenda es común a muchos pueblos arcaicos, pues su uso ha traspasado edades y océanos, ya que el mismo Homero describe una pieza igual, ha sido en el extremo sur de la América Indígena y gauchesca donde el poncho se afianzó, creando en torno a él una artesanía singular y un signo distintivo. Efectivamente, existe un amplio consenso en cuanto a que el origen de esta prenda es andino, o sea que  formaba parte de la vestimenta habitual de los pueblos nativos de esa región, aunque pronto fue adoptada por los criollos convirtiéndose en una de las vestimentas con más identidad de la Argentina al haber mantenido sus diseños característicos, o sea sus guardas, las cuales, procedentes de culturas derivadas de las tradiciones incas, siguen portando en sus colores y formas un código simbólico ancestral.

Federico González, a través del cual conocimos y nos enamoramos del arte tradicional de la América indígena, nos contaba que fue en la Pampa donde, con la arribada del caballo y el ganado vacuno y ovino, nació un nuevo hombre, “el hombre de a caballo”, es decir el gaucho, tejiéndose en torno a él una leyenda completamente imbricada en los hilos y guardas de su poncho, una prenda hecha en los telares indígenas con la que se arropó. 


Gaucho con su guitarra y su característica indumentaria
 Aquellos primeros ponchos estaban realizados con el pelo de la vicuña y el guanaco, pero pronto también se tejieron con la seda, cuyos gusanos llegaron en barcos procedentes de Valencia, donde esta industria estaba bastante desarrollada, y asimismo con la lana de las ovejas.

Un amigo nuestro porteño, anticuario y coleccionista de todo lo que está en relación con el mundo de los gauchos, o sea su vestimenta y sus aperos, muchos de ellos de plata y cuero,  Javier Eguiguren, al que conocimos a través de Federico, nos mostró la extraordinaria y bella colección que posee y que enseñaba a los que se acercaban a su galería de arte, en el barrio de la Recoleta, en Buenos Aires.

Nos decía este amigo que cada dibujo o guarda del poncho argentino representa a una región del país y que por eso no es igual una guarda Pampa que una guarda realizada por los aborígenes de la Patagonia. Hoy, en el “espacio libre” de nuestra Pinacoteca Simbólica nos hemos detenido a mostrar algunas de estas bellas guardas. Mª Ángeles Díaz

Pinacoteca Símbólica. El Poncho Gaucho. Arte y Tradición. Mª Angeles Díaz. Fuente de la imagen:
Museo Florencio Molina Campos, en la calle de su nombre en Buenos Aires.






martes, 2 de octubre de 2018

LA CIVILIZACIÓN ETRUSCA





Etruria fue una civilización que convivió con la romana y que habitó sobre todo la región de la Toscana y la Umbría (siglo IX a.C.). De esta estirpe de hombres casi no se sabe nada. Unos cuentan que eran autóctonos de esas tierras, otros en cambio creen que llegaron de Oriente. Dionisio de Halicarnaso, por ejemplo, asegura que esta civilización no se pareció a ninguna otra, ni en la lengua, ni en la forma de vivir.

Hesíodo y Herodoto también se refieren a los tyrrhenoi (del mar Tirreno, que baña la costa de la Toscana), que es como denominaban los griegos a este pueblo misterioso que fue asimismo una potencia marítima, una talasocracia, y se jactaban de ser hijos de reyes y patriarcas legendarios, y descendientes directos de Ulises y Circe, la maga conocedora de los secretos de las plantas. Efectivamente, tal como lo relata Esquilo, los etruscos elaboraban medicinas y practicaban lo que se denominó la “etrusca disciplina”, es decir, la aruspicina o ciencia de la adivinación. Un arte que era prerrogativa de la casta sacerdotal.

Precisamente, una pieza que nos llamó poderosamente la atención cuando por primera vez la vimos expuesta en un museo, es el "Hígado de Piacenza", que reproduce un hígado ovino en bronce, hallado cerca de Piacenza (Roma), el cual se encuentra totalmente grabado, dividido en pequeños sectores; 16 en el borde, que representan la bóveda celeste y se corresponden con los 16 dioses de la cosmogonía etrusca. Estos están orientados según los puntos cardinales, con 24 divisiones en el interior.

Parece ser que las ovejas desarrollan una enfermedad que deja huellas en el hígado, y a través de las correspondencias entre todas esas señales y los acontecimientos externos, se desarrolló una ciencia que se codificó según la matemática y la proporción. Hablamos de la aruspicina, de haruspex (“adivinador por el hígado”), ciencia que seguramente habían heredado en parte de Mesopotamia. Aunque se dice que estos sabios también leían las señales del destino a través del trueno.

Este hígado de bronce, de Piacenza (foto de abajo), hasta los dos primertos siglos antes de Cristo, fue utilizado como modelo para enseñar dicho arte basado en las vísceras de los animales sacrificados. Joseph Rykwert, en su libro La Idea de Ciudad, nos dice al respecto lo siguiente:

“Se consideraba el hígado como la sede de la vida, y de ahí se seguía que en todo animal consagrado a los dioses, cuyos movimientos más leves se observaban ansiosamente, el hígado, como punto focal de todo su ser, se convertía en una especie de espejo del universo en el momento del sacrificio”.

Estamos, como se ve, ante un pantáculo o "pequeño todo", en definitiva un modelo completo del cosmos.

Estos sacerdotes y augures etruscos tenían como símbolo de su saber y autoridad un instrumento llamado lituo, con el que median y delimitaban o señalaban el espacio. El lituo es una pieza también de bronce, es en realidad un báculo y tradicionalmente ha estado asociado a Zeus, y que se corresponde igualmente con el bastón que usan los sacerdotes cristianos en las ceremonias solemnes.

Entre los etruscos los arúspices gozaban de un gran poder, ya que sus vaticinios eran respetados por todos y por lo tanto condicionaban los acontecimientos más relevantes.

El romano Vitrubio se refiere a los etruscos como sus antepasados, y cuenta que este pueblo, y según su cosmogonía,

“Cuando erigían una ciudad o un establecimiento militar, sacrificaban algunos animales que pastaban sobre el terreno y examinaban sus hígados; cuando los de las primeras víctimas aparecían negros o deformes, sacrificaban otro para averiguar si tales peculiaridades eran debidas a la enfermedad o al alimento. Nunca empezaban a levantar los muros en un determinado lugar, sin antes haber practicado reiteradamente aquellos exámenes. Debían conocer previamente el vaticinio de los dioses".

Efectivamente Roma, que como sabemos fue un proyecto integrador siendo su nombre secreto 'Amor',  o sea Roma al revés, absorbió el legado de los etruscos, como ellos antes recibieron el legado de la civilización fenicia y griega.

Gracias a una pequeña investigación hemos podido comprobar que fue Cosme de Medici, y en general los hermetistas del Renacimiento, quienes comenzaron a reunir los restos arquitectónicos, y la estatuaria en general, creando la Arqueología como ciencia que ayudara a explicar no solo el pasado, sino el presente. Aquí queremos mencionar a toda la familia Medici, en especial al ya citado Cosme y a su nieto Lorenzo el Magnífico. Y también nombraremos como iniciadora de esta ciencia que hoy es tan prestigiosa hasta el punto de que cualquier ciudad actual posee un Museo Arqueológico, a Isabel d'Este (Hay un video sobre ella en mi Pinacoteca Simbólica). Para estos hermetistas, y también para nosotros

“Un museo arqueológico es en verdad un discurso donde se expresa lo antiguo (éste es precisamente el significado etimológico de arqueología), término que no debe ser confundido con lo viejo y lo caduco; más bien se relaciona con todo aquello que es perenne y que refleja las ideas o arquetipos universales. En este sentido lo antiguo es perfectamente actual. Y un museo arqueológico puede ser un lugar excelente de meditación (señalemos que la palabra Museo procede de Musa) si lo abordamos no con ojos de "especialista", sino como si se tratara de una evocación poética donde con toda probabilidad encontraremos una parte o aspecto olvidado de nosotros mismos”(1)

Todos estos personajes a los que les pudimos seguir el rastro, son efectivamente quienes comenzaron a reunir y conservar el arte etrusco, siendo la colección de Florencia que ellos iniciaron, la más completa. Piezas todas ellas halladas en tumbas principescas de las ciudades más importantes de Etruria.

Por las figuras, siempre recostadas sobre las tapas de los sarcófagos, y las pinturas que decoraban la sala funeraria junto a los objetos personales, puede verse que esperaban tener una vida plácida y alegre en la otra vida. Todas las imágenes que hemos visto de la pintura etrusca son así, alegres, de una gran delicadeza y muy  coloristas, lo cual es muy sintomático teniendo en cuenta que todas las que se han conservado estaban decorando las cámaras fúnebres. 

También puede apreciarse en ellas cómo se vestían los etruscos, por ejemplo las mujeres  llevaban túnicas bordadas, sujetas con broches de oro, plata y ámbar. Llevaban brazaletes, collares, pendientes con refinadas decoraciones que recuerdan las que describe Homero en la Ilíada y la Odisea. Es decir, la forma en que vestía por ejemplo Penélope o Helena de Troya. 

De esas pinturas se ha dicho que es la primera página de la pintura italiana. Y la misma delicadeza y frescura que desprenden se ve en la orfebrería y joyería donde se destaca el gusto por la filigrana y las formas livianas, tendentes siempre a lo aéreo y sutil. Mª Ángeles Díaz

(1)La cita se encuentra en Introducción a la Ciencia Sagrada Programa Agartha. Federico González y Colaboradores, publicado en el número 25-26 de la revista Symbolos Arte – Cultura – Gnosis. PDF en la red: http://introduccionalsimbolismo.com/Programa_Agartha.pdf

(2)Esta nota se inicia en una exposición en Barcelona titulada “Príncipes Etruscos. Entre Oriente y Occidente,” a la que asistí con Federico González y Francisco Ariza. De ella se hizo una reseña que se publicó en el blog Desde mi Ventana. Hacia los mares de un mundo simultáneo:  http://dmiventana.blogspot.com/2008/04/prncipes-etruscos-entre-oriente-y.html



Hígado de Piacenza


La foto de la pieza etrusca de arriba, se encuentra en el Museo de Altes. Berlín

sábado, 1 de septiembre de 2018

PINACOTECA SIMBÓLICA: EL ANDRÓGINO, EN TODO DOBLE, EL REBIS




Antes de que sobre la tierra existiera el hombre y la mujer existió el Andrógino, en todo doble, el Rebis. Dice Platón en El Banquete:


"El andrógino en efecto, era entonces una cosa sola en cuanto a forma y nombre, que participaba de uno y de otro, de lo masculino y de lo femenino, pero que ahora no es sino un nombre que yace en la ignominia".

Efectivamente, dice la Tradición que fue por causa de su arrogancia que los dioses decidieron partirlo por la mitad, siendo Apolo el encargado de llevarlo a cabo (dejando las arrugas del ombligo como recuerdo) y dando a ambas mitades la posibilidad de engendrar. También se dice que es de esta división de donde nació el amor humano. 

Para León Hebreo decir que Eva fue hecha de la costilla de Adan procede de un error de traducción de la lengua hebrea, ya que lado, mitad y costilla son idénticas. Platón señala que el “pecado original”, no está en esa mitad (que es Eva), sino en un tiempo anterior, en el Andrógino. 


León Hebreo y sus amigos, los hermetistas del Renacimiento, también creían que esto no se contradice con la Historia Sagrada, pues en esa narración lo que en verdad se afirma es que el pecado, o el error, deriva justamente de la división. 


Apolo quiere poner las dos partes de frente, para que se miren el uno en el otro, se ayuden y complementen pues estando separados ambos son más débiles. Leonardo da Vinci, autor de este impresionante dibujo del Andrógino, expresa con él esa misma idea respecto a este símbolo, demostrando su filiación al pensamiento hermético y a la idea de un huevo original que se dividió en dos mitades, y que tanto la creación macrocósmica como la microcósmica tienen su origen en la Unidad. 

Mª Ángeles Díaz 

https://angeladiazk.blogspot.com/





martes, 7 de agosto de 2018

"CARTA DE PENÉLOPE A ULISES". HEROIDAS DE OVIDIO. Mª ÁNGELES DÍAZ Episodios Míticos del Ciclo Heroico.


Penélope en un manuscrito medieval de las Heroidas de Ovidio


La imagen que de Penélope tenían los antiguos, y la que ha llegado hasta nosotros, es la de una fiel esposa que durante los dos lustros que duró la guerra de Troya se mantuvo a la espera del regreso de Ulises, siendo capaz de mantener el ardid de “tejer y destejer” una prenda para continuar eludiendo a sus pretendientes y a los que creyéndola ya viuda tenían sobre ella derecho de rescate. Ella consiguió tenerles en permanente espera prometiendo que se casaría con alguno de ellos cuando terminara su labor en el telar, una labor que realizaba de día y deshacía de noche.

Y es que Penélope nunca perdió la esperanza de que Ulises, hijo de Laerte, rey de Ítaca, estuviera vivo y que algún día regresaría de aquel viaje que emprendió con destino a Troya para participar en la tan famosa contienda con la que los griegos vengaron la afrenta hecha por Paris a Menelao robándole a su esposa Helena.

Mas conseguida la victoria, y arrasada Troya, no todos regresaron a sus patrias, sino que algunos perecieron en el camino al hundirse sus naves o ser atrapados en corrientes tenebrosas. Otros, caso de Ulises, extraviaron el rumbo de vuelta a Ítaca permaneciendo durante diez años perdido en desconocidas islas y procelosas aguas.
Son varias las mujeres del relato de la Ilíada y la Odisea que detestaban a Helena y llamaban adúltero a Paris; es el caso de Penélope, pues por causa de esa infidelidad ellas sufrieron la ausencia de sus maridos y compañeros.

Penélope, era hija de Icario o Ícaro, rey de Esparta. Una “mujer irreprochable”, nos dice Homero, que durante esa larga década perseveró con firmeza y lealtad matrimonial esperando que Ulises al fin volviera o que alguien le diera cuentas de él. Por eso iba todos los días al encuentro de los barcos que llegaban a sus costas para preguntar a los tripulantes si alguien podía darle alguna noticia de Ulises. Así supo de sus valerosas hazañas y también pudo comprobar que nadie lo había visto muerto lo cual aumentaba su esperanza. De ahí que cada vez que una nave zarpaba entregaba una carta para Ulises, solicitando que si en algún momento alguien lo encontraba ésta le fuera entregada. 

Una de esas misivas es la que nos ofrece Ovidio y que a continuación nosotros extractamos. Penélope cuenta, desde su propia perspectiva, lo que para ella supuso la guerra de Troya lamentándose de que Paris no hubiese muerto antes de provocar tantas desgracias.




Penélope con Telémaco, el hijo que tuvo con Ulises
Detalle de una pintura de figuras rojas (440 a. C.).


Esta carta, Ulises, la envía Penélope a tu tardanza. No me contestes; sino mejor, ven en persona. (…)
Yace en ruinas Troya, aborrecida, con razón de las mujeres dánaas  (…)[1] ¡Ay! Ojalá entonces, cuando navegaba a Lacedemonia, se hubieran tragado las enfurecidas aguas al adúltero[2] . No hubiese dormido yo sin tu calor en un lecho vacío (…)
¿Cuándo no he temido yo peligros más graves que los reales? Cosa henchida de angustiado recelo es el amor. Contra ti me imaginaba que se disponían a enfrentarse temibles troyanos. Con sólo nombrar a Héctor[3]  me ponía lívida (…)
Cualquiera que gira en estas riberas su viajera popa, no se marcha sin haberle preguntado yo muchas cosas de ti; y para que te la entregue, si alguna vez te viere, le confío una carta escrita por mi mano. (…) ¿Qué tierras habitas, en dónde prolongas tu ausencia? (…)
Mi padre Icario me obliga a abandonar la viudez de mi lecho y censura sin cesar tu infinita tardanza. ¡Que censure mientras pueda! Tuya soy: que tuya me llamen todos es menester, Penélope, esposa siempre de Ulises seré. (…)
Y yo no tengo fuerzas para arrojar a los enemigos de mi casa . Ven pronto tú, puerto y altar para los tuyos! Tú tienes, y que lo sigas teniendo pido, un hijo , que en sus tiernos años debía ser educado en las artes de su padre. (…)
Y es cierto que yo, que al marcharte tú era una muchacha, por pronto que vuelvas, pareceré una anciana
. [Epístola I.  Síntesis].

Mª Ángeles Díaz. Heroidas de Ovidio. Episodios Míticos del Ciclo Heroico.

Reencuentro de Penélope y Ulises después de permanecer dos lustros perdido cuand, tras su participación en la guerra de Troya, regresaba a Itaca, su casa.


Notas:
[1] Dánaos es uno de los nombres utilizados en la Odisea y en la Ilíada para identificar a los griegos. Otro término es aqueos.
[2] Paris. 
[3] Héctor era hermano de Paris y conocido como el “domador de caballos”. Se trata de uno de los principales personajes del poema homérico de la Ilíada. Fue el comandante que dirigió la defensa de la ciudad troyana frente a los aqueos, en aquella guerra en la que no estuvo de acuerdo, pues pretendía que fuera únicamente Paris quien se enfrentara a Menelao. Héctor finalmente murió a manos de Aquiles.


jueves, 2 de agosto de 2018

¿Por qué el amor es ciego?


Muchos de los que fueron arrebatados por la visión de la Belleza espiritual, belleza que a decir de Platón es el reflejo de lo verdadero, quedaron cegados en sus ojos corporales. 

Para Orfeo y sus Misterios, el Amor no tiene ojos porque está por encima de cualquier causa corporal.

Y según Proclo uno debe darse a la luz divina cerrando los ojos del alma.



Fuente de la imagen: Piero della Francesca, Cupido Ciego. Basílica de San Francesco, Arezzo (1452-1466) 



jueves, 31 de mayo de 2018

LA REINA BERENGUELA Y SU EJÉRCITO DE TROVADORAS


Berenguela es nieta de Leonor de Aquitania la reina de los trovadores, e hija de Leonor de Plantagenet y de Alfonso VIII, línea de parentesco que entronca con Alfonso X el Sabio, pues Berenguela es su abuela, es decir que es la madre de Fernando III.

Berenguela se convierte en reina al casarse con Alfonso IX de León, que es su tío, siendo ella quien fusionó Castilla y León en un sólo reino al entregar primero el reino de Castilla a su hijo Fernando III y luego, a la muerte de Alfonso IX, le entrega León. Por lo que se ha escrito sobre ella hemos podido ver que nadie ha dejado de reconocerle su habilidad en el terreno de la política y su sabiduría para resolver asuntos sin conflictos de sangre (1).

Para el tema de la tradición trovadoresca que estamos tratando,  queremos resaltarla por su mecenazgo hacia las Artes y Ciencias que confluyen en la escena,  y que no tienen sólo un fin asociado al divertimento, sino un medio ideal, auspiciado por las musas, idóneo para transmitir de forma amena, ideas y valores que contribuyan a la formación de las personas. Berenguela fue una gran representante de esa tradición que atrajo a España la poesía provenzal. No olvidemos que fue su antepasado Guillermo el trovador, quien inició el movimiento trovadoresco.

Las crónicas dicen que cantaba y tocaba la cítara, el salterio, los tímpanos, las castañuelas, la pandereta y varios instrumentos más.

Sobre esta reina también se cuenta una hazaña que sin duda alguna la hace merecedora del título de heroína. Corría el año 1139 y los reyes cristianos tenían un conflicto constante con los emires musulmanes que aún ocupaban una parte de la península ibérica. Resulta que estando su esposo, el rey Alfonso IX, librando una batalla junto a su ejército fuera de Toledo (concretamente en la fortaleza de Aurelia cerca de Aranjuez, donde resistía un último bastión del ejército musulmán) los almorávides de Córdoba, Sevilla y Valencia decidieron asediar Toledo conformando para ello un gran ejército que pronto tuvo cercada la ciudad.

Viéndose en esa temible situación Berenguela, acostumbrada a la guerra y sobre todo interesada en las estrategias para prevenirla, subió a las torres, que le ofrecieron un escenario de porte imperial y rodeada de un ejército de más de trescientas damas, todas ellas engalanadas y provistas de cítaras, salterios y panderetas, se pusieron a cantar alegres canciones trovadorescas.


La reina, que en esa época tenía 23 años y poseía una gran belleza, desde las almenas se dirigió a los caudillos del ejército musulmán afeándoles la acción cobarde de aprovechar la ausencia de los hombres para atacar una ciudad cuando sólo unas mujeres tañendo sus instrumentos musicales la defendían, es decir que invocó a que se respetaran las reglas de la ética de todo caballero armado. 

Algunos historiadores recogen así la arenga:

  • «¿No conocéis que es mengua de caballeros y capitanes esforzados acometer a una mujer indefensa cuando tan cerca os espera el emperador? Si queréis pelear, id a Aurelia y allí podréis acreditar que sois valientes, como aquí dejar demostrado que sois hombres de honor si os retiráis».
Esta reprobación quebró el ánimo de los atacantes musulmanes que tras la representación de Berenguela desde las torres y almenas, se retiraron. Sin duda se dieron cuenta del indigno gesto o quizá temieron que las composiciones musicales y teatrales de la reina Berenguela y su ejército de trovadoras, dieran fama con sus trovas a tal acción.  Mª Ángeles Díaz. Mujeres en la Tradición de lasArtes Escénicas.

(1) Ver la biografía titulada: Berenguela la Grande y su Época, de Salvador Martínez.

lunes, 28 de mayo de 2018

ROSWITHA DE GANDERSHEIM, DRAMATURGA MEDIEVAL


En esta ocasión vamos a traer a escena a una dramaturga alemana del siglo X, una mujer excepcional. El nombre por el que se la conoce es Roswitha de Gandersheim, porque desde muy joven entró en la abadía de esa ciudad alemana, aunque no como monja sino como canonesa, una regla de la Iglesia que ofrecía en su seno un espacio dentro de los conventos a las jóvenes que deseaban seguir estudiando sin tener que recurrir a la clausura ni al matrimonio.

Debemos puntualizar que estas comunidades femeninas han estado presentes de una u otra manera, a lo largo de la historia. Ya desde los tiempos clásicos las encontramos cuidando el templo de Diana o el de Atenea, renunciando al matrimonio y dedicándose al culto de la diosa, es decir al culto de su alma independiente a través de su entrega a las artes y ciencias, es decir a al conocimiento y a la enseñanza. Y así sucedía en el tiempo de Roswitha en la cual tuvieron gran importancia las abadías ya que se constituyeron en centros culturales de enorme relevancia, especialmente durante  la dinastía de los emperadores Otones. Precisamente fue de Oton I de quien la escritora escribió la gesta de su reinado.

Como canonesa de Gandersheim, Roswitha abrazó el convento acatando observar obediencia y castidad pero sin renunciar a tener una vida en la corte, a viajar, mantener su patrimonio e incluso hasta tener criada. Así era esta regla concedida por la Iglesia medieval a las mujeres que querían vivir en comunidad en estas abadías sin tener que hacerse monjas y evitar al mismo tiempo el matrimonio. 

Todo lo que de ella hemos visto nos ha hecho reconocer el papel fundamental que esta  dramaturga ha tenido en la historia del teatro pues las obras que escribió y representó en distintos escenarios, están consideradas como el eslabón que llevó el arte escénico desde la antigüedad clásica a la nueva Europa. 


Es más, a través de sus obras la escritora alemana se nos revela como una intelectual que en su teatro de la memoria tuvo presentes las ciencias y las artes liberales en las que ella misma se había formado, o sea las artes de las letras y los números: gramática, retórica, dialéctica, geometría, aritmética, astronomía y música,  así como el pensamiento de filósofos y poetas tales como Virgilio, Horacio, Ovidio Boecio, Prudencio o Sedilio, cuyas obras aparecen citadas y comentadas por la pluma de Roswitha. 

En realidad se sentía heredera de todos ellos, y así lo expresaba cuando hablaba de sí misma como continuadora de esa Tradición, definiéndose en dicha cadena de pensamiento como  "última de las últimas”.

Nos han llamado la atención los elogios que los cronistas dedican a la escenografía de sus obras teatrales, subrayándose el respecto y apoyo que al parecer existió entre las mujeres que componían el grupo de actrices y cantoras que representaban sus obras. Todo un ejército de damas dedicadas a la enseñanza a través  de las artes de la escena, un arte sagrado de la memoria que además era una escuela educativa que contaba además con el aprendizaje de oficios como las costureras y todas aquellas artes de la aguja que eran necesarias  para crear los vestuarios, etc. 

Vemos a través de Roswitha que estas damas intelectuales residentes en la abadía  de Gandersheim, estaban muy lejos de ser unas simples monjas apartadas de la realidad, pues la verdad es que sus obras y su periplo vital espigados en distintos lugares, nos muestran que tomaron la escena como un teatro vivo y combativo contra la estulticia de su época utilizando con gran ardid, cuando era necesario, el humor y la sátira burlesca, fórmula asociada a una energía más dionisíaca y de carácter sexual, una energía que encarnó la propia diosa Deméter, así como las bacantes.

Los géneros teatrales permitieron a la canonesa poner en evidencia y con todo desparpajo ciertas actitudes de dominio, tanto machistas como feministas. Efectivamente el marco teatral le permitió afear comportamientos sociales incluso ante representantes de gobierno y de la Iglesia que sin aquel enmarque literario de que dota el escenario teatral habría sido imposible de expresar.

La canonesa alemana y su ejército de actrices escenificaron el sentido de algunos temas bíblicos. No lo hicieron desde el púlpito sino desde "un escenario otro" con el que escenificar ante la gente el verdadero sentido cristiano de la misericordia.  Y con ello también se nos muestra que en verdad la iglesia es un estado del alma, es la conciencia de saberse parte de ella porque se ha penetrado en la esencia de su doctrina y se está en condiciones de difundirla. Para la doctrina cristiana no es el sentido de culpa el que cuenta sino el propósito de enmienda

Veamos la siguiente escena de su obra: María, sobrina del eremita Abraham o la conversión de Taide. Escena VII:


Se abre el telón y aparece un prostíbulo con dos personajes en escena. Una joven que  siente la desesperanza de haber desviado su vida y un hombre de mediana edad, su tío, que la está visitando:

Ella: “Si existiese alguna esperanza de merecer el perdón, no me faltaría voluntad de arrepentirme”
Él: Ten piedad del cansancio que me pesa por tu amor y abandona esta peligrosa desesperación, que es más grave que todos los pecados, lo sabemos bien: Dios quiere ser misericordioso con los pecadores y quien no lo espera peca sin remedio. Porque así como la chispa que brota del pedernal no puede incendiar el mar, así el amargo sabor de nuestros pecados no tiene fuerza para modificar la dulzura y la benevolencia divina".

Escena teatral en la corte de los Otones


Su fama de escritora en la corte de Otón I quedó consagrada tras haber escrito un libro narrando la gesta del Emperador que inauguró esa dinastía. 

Durero, que como sabemos fue grabador de una obra simbólica dentro de la corriente del Hermetismo, hizo un retrato de Roswitha como ilustración a la primera edición de sus obras. Eso nos indica que en ese periodo del florecimiento de la Tradición Hermética, esta escritora también estuvo presente. En el grabado está representada haciendo entrega a Oton I del libro con la biografía que, como decíamos, éste había encargado a la escritora, lo cual nos da la medida de la importancia que como escritora tuvo ésta en esa corte medieval. Por cierto, decir que fue la hermana de este mandatario quien recogió en su biblioteca el único manuscrito que se conserva con las obras de esta escritora insigne.  Mª Ángeles Díaz. Mujeres en las Artes Escénicas








miércoles, 23 de mayo de 2018

LA FUERZA MÁGICO-TEÚRGICA DE LA IGLESITA DONDE DANTE CONOCIÓ A BEATRIZ



Hay en la monumental Florencia una pequeña y sencilla iglesita dedicada a la memoria de Dante y Beatriz. Se trata de un apacible santuario detenido en el tiempo, lo que contrasta con esta bulliciosa ciudad, capital de la Toscana, y que aún guarda tesoros ocultos y encuentros inesperados con los amigos del “Colegio Invisible”.

Al parecer fue en este lugar donde Dante, cuya casa se encuentra a solo unos pocos metros, venía a encontrarse con Beatriz cuando ésta acudía a misa con su familia, los Portinari, a quien la capilla pertenecía.

Por eso aquí está la tumba de Beatriz, siendo muchos los que se acercan hasta ella para dejarle un mensaje escrito donde le cuentan sus cuitas de amor y abogan por su favor en dichos menesteres. 

Son cientos de papelitos cuidadosamente doblados los que vemos depositados en una gran cesta de mimbre que recoge todas las peticiones de aquellos que tienen fe en este símbolo de Amor, en esa fuerza misteriosamente poderosa capaz -según el propio Dante- de mover el sol y a todas las demás estrellas (l'Amor che muove il sole e l'altre stelle último verso de la Divina Comedia).

Es curioso ver colgadas en las paredes obras contemporáneas de pintores que toman la historia arquetípica de esta pareja como motivo de su creación plástica y que luego donan a la iglesia que allí mismo las expone a los visitantes creando un ambiente de galería de arte.

Esta iglesita florentina es una fisura en el espacio-tiempo que posee una gran fuerza mágico-teúrgica, pues la energía que aquí se invoca constantemente es la más poderosa de todas: esto es la energía del Amor capaz, ya lo sabemos, de mover la propia rueda de la vida.
O lo que es lo mismo, capaz de regenerar a través de dar a esta energía un sentido vertical y metafísico, la Tradición Primordial, tal como hizo Dante y el resto de amigos de la organización iniciática de los Fieles de Amor y de los que se identificaron con la idea del cuore gentile, el corazón regenerado por una fuerza de poder transformador.

Pues como Guénon aclara, "no importa cual ha podido ser según la naturaleza de los individuos, la ocasión y el punto de partida de un desarrollo espiritual, y éste puede ser tanto un amor terrestre como cualquier otra circunstancia". 

Cuando Dante se enamoró de la Filosofía Perenne no pudo sino darle el nombre de aquella dama cuya bellez hizo vibrar su corazón y su alma con una fuerza desconocida hasta entonces, una vibración que encontró eco en su propia sangre:

“…digo y afirmo que la mujer de la que me enamoré después de mi primer amor fue la muy bella y honesta hija del Rey del Universo, a la cual Pitágoras puso por nombre Filosofía (Convivio, II, XV-12). Facebook de la autora 

Bibliografia:

-Introducción a la Ciencia Sagrada. Programa Agartha. Federico González y Colaboradores (http://introduccionalsimbolismo.com/Programa_Agartha.pdf)
-Esoterismo Cristiano, de René Guénon, Ediciones Obelisco
-EL Renacimiento Síntesis de la Tradición Occidental y Eclosión del Hermetismo. Los Fieles de Amor y su influencia en la recuperación de la Cultura Clásica de Francisco Ariza ( En varias partes: http://symbolos.com/renacimiento1.html )




lunes, 14 de mayo de 2018

MITRA, HERMES Y LA PIRATERIA CELESTE


Ciertamente no resulta fácil adentrarse en la cosmogonía mitraica, primero porque se entiende como una tradición arcaica, desaparecida e incluso ajena, luego, también, por el tono dramático que contiene su ritual, la muerte del toro no se acepta en nuestro imaginario actual con la misma actitud con la que lo hacemos cuando el animal a combatir es un dragón. Sin embargo el simbolismo esotérico es el mismo, la lucha entre el yo y lo otro, que niega o se opone al Sí Mismo, a la Unidad.

Símbolos de la Cosmogonía Mitraica
También se nos puede hacer difícil acercarnos sin reparos a unos símbolos y a un ritual propiamente masculino, y más concretamente constituido sobre todo por las legiones de soldados romanos, quienes tenían su iniciación espiritual y guerrera a través de la simbólica de la muerte del toro, la tauroctonía, tema central del ritual mitraico.

Sin embargo, es posible atravesar la puerta y apoderarnos de los valores y códigos simbólicos que representa esta deidad de origen persa asociada a la luz, es decir apropiarnos de la Enseñanza tradicional de él emanada, es una cuestión de voluntad, un acto propio de la vía guerrera, porque esa acción requiere plantar cara a nuestras propias tendencias y condicionamientos, aquellos que nos han sido impuestos por el medio, y una vez libres de esos prejuicios podremos comprender la transcendencia de la Cosmogonía mitraica en tanto que una forma de la gnosis tan verdadera como cualquier otra que a fin de cuentas exprese la misma realidad. 

Como Prometeo robemos las ideas a los dioses, a todos ellos, pues todos tienen tesoros que como hombres nos pertenecen. Por esa razón, no lo olvidemos, Hermes es el patrón de los ladrones, es decir de la piratería celeste, no el de los rateros. Facebook de la autora



sábado, 3 de marzo de 2018

LA TRADICIÓN HERMÉTICA. Introducción a la Ciencia Sagrada. Programa Agartha (texto y video)



"Las verdades eternas, conocidas unánimemente y expresadas por sabios de todos los tiempos y lugares, se plasmaron en Occidente en el pensamiento de culturas estrechamente interrelacionadas que en distintos momentos florecieron en regiones ubicadas entre Oriente Medio y Europa, durante esta cuarta y última parte del ciclo, a la que se ha llamado Kali Yuga o Edad de Hierro, y que siempre se vinculó con el Oeste.

Antiquísimos conocimientos patrimonio de la Tradición Unánime fueron revelados a los sabios egipcios, persas y caldeos. Ellos se valieron de la mitología y el rito, del estudio de la armonía musical, de los astros, de la matemática y geometría sagradas, y de diversos vehículos iniciáticos que permiten acceder a los Misterios, para recrear la Filosofía Perenne diseñando y construyendo un corpus de ideas que ha sido el germen del pensamiento metafísico de Occidente conocido con el nombre de Tradición Hermética, rama occidental de la Tradición Primordial. Hermes Trismegisto, el Tres Veces Grande, da nombre a esta tradición. En verdad, Hermes es el nombre griego de un ser arquetípico invisible que todos los pueblos conocieron y que fue nombrado de distintas maneras. Se trata de un espíritu intermediario entre los dioses y los hombres, de una deidad instructora y educadora, de un curandero divino que revela sus mensajes a todo verdadero iniciado: el que ha pasado por la muerte y la ha vencido.

Los egipcios llamaron Thot a esta entidad iniciadora que transmitió las enseñanzas eternas a sus hierofantes, alquimistas, matemáticos y constructores, que con el auxilio de complejos rituales cosmogónicos emprendieron la aventura de atravesar las aguas que conducen a la patria de los inmortales.

Autores herméticos han relacionado a Hermes con Enoch y Elías, quienes serían, para los hebreos, la encarnación humana de esta entidad suprahumana a la que identifican con Rafael, el arcángel también guía, sanador y revelador. Esta tradición judía, que se ha considerado siempre como integrante de la Tradición Hermética, convivió con la egipcia antes y durante la cautividad –Moisés es fruto de esta convivencia– y en tiempos de los reyes David y Salomón durante la construcción del Templo de Jerusalén; hace alrededor de tres mil años estos pensamientos se consolidaron en una arquitectura revelada que permitió, una vez más, la creación de un espacio vacío o arca interior capaz de albergar en su seno la divinidad.

En el siglo VI antes de Cristo, que es el mismo siglo de la destrucción del Templo de Jerusalén, y contemporánea de Lao Tsé en la China, del Buddha Gautama en la India, y del profeta Daniel en Babilonia, nace la escuela de Pitágoras que, también heredera de los antiguos misterios revelados por Hermes, iluminará posteriormente a la cultura griega, tanto a los presocráticos como a Sócrates y Platón. Este pensamiento hermético influyó notablemente en la cultura romana, en los primeros cristianos y gnósticos alejandrinos, en los caballeros, constructores y alquimistas de la Europa medioeval y en los filósofos y artistas renacentistas, nutriéndose al mismo tiempo de los conocimientos cabalísticos y del esoterismo islámico.

Luego florecen estas ideas hermético-iniciáticas en el movimiento rosacruz que se desarrolla en Alemania y en la Inglaterra de la época isabelina, habiendo sido depositadas estas antiguas enseñanzas, posteriormente, en la Francmasonería. Esta Orden, que en su apariencia exotérica no ha podido escapar a la degradación y disolución promovidas por la humanidad actual, conserva sin embargo en sus ritos y símbolos ese germen revelado y revelador, activo en el seno de unas pocas logias que han logrado sustraerse a las modas innovadoras que amenazan a Occidente con sucumbir, y mantienen ese vínculo regenerador con el eje invisible de la Tradición que se dirige siempre hacia el verdadero Norte, origen y destino de la humanidad, del que esta tradición nunca se ha separado. Hermes y la tradición hermética viven. Su presencia es eterna".

Fuente: Introducción a la Ciencia Sagrada. Programa Agartha, de Federico González y colaboradores. Revista Symbolos 25-26 Issn. 1562-9910

El vídeo lo edité hace algunos años y debo decir que fue el propio Federico quien me animó con esto de los videos como "una forma de la Enseñanza tan válida como cualquier otra", siendo él quien los denominó video-arte. 

Por cierto que cuando inesperadamente murió en Barcelona, el 9 de Noviembre de 2014 estábamos trabajando en un vídeo con él. Una entrevista que debía concluir en su casa de Guatemala, en el jardín Zen que se había construido en la ribera Maya y en el rancho junto a las olas. "Me sacás en mi entorno", esa fue toda la indicación.

La idea era hablar de la estructura que había creado y con la que consiguió aclarar muchas cosas respecto a la Tradición Hermética como vía de realización espiritual, comenzando por el Programa Agartha, en el que tengo el orgullo de haber colaborado, como lo he hecho en el Teatro de la Memoria, la revista Symbolos, los proyectos editoriales, los viajes... De todos modos algunas notas y grabaciones se tomaron y tal vez algún día me anime a ordenar ese material.  
El Caduceo del frontispicio pertenece a la emblemática hermética de Alciato, un género de la filosofía alquímica que opera a través de la imagen y que Alciato basó en los Hieroglífhica del sabio Horapolo del Nilo, aquel único manuscrito que Cristóforo Buondelmonte halló en la isla de Andros, razón por la cual Federico siempre consideró ese lugar de las cícladas un punto clave dentro de la historia de las ideas, y que a mi me llevó a escribir: Viaje Mágico Hermético a Andros. Una Aventura Intelectual que acabó convirtiéndose en la última obra editorial de las que se ocupó Federico. Mª Ángeles Díaz 



Sobre los videos queremos anotar también lo siguiente:

Dado que hemos visto cómo se han ido borrando o eliminando, varios de los mensajes que Federico González Frías nos dirigió en varios comentarios, hemos rescatado aquí éstos, pues recordar sus palabras y consejos siempre nos ha estimulado para seguir realizando nuestros trabajos al par que andamos la vida.


Phoenix de Barcelona dijo...
Querida Nuria:
Me encantan los vídeos publicados aquí y considero muy importante visitarlos.
19 de julio de 2013, 11:41 Eliminar
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"Querida Ma.Angeles;
Acabamos de ver con Federico tu video acerca del Teatro de la Memoria, Federico González Frías y nos ha gustado mucho, muy bueno e interesante y dice Federico que esta es una forma de la enseñanza tan válida como cualquier otra.
Felicitaciones. un abrazo,
Lucrecia"
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Otro más:

Tenemos que darle a los videos, uno semanal. Fede
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Querida Mª Ángeles
Me gustó mucho tu video sobre Ficino y todo lo demás. Lo vimos con Josemanuel al que también le gustó enormemente. Creo que este tipo de trabajo sí te sale.
Un fuerte abrazo,

Federico

Introducción a la Ciencia Sa